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Anclados en el cemento

Las historias escondidas de algunos de los ex presidentes colombianos cuyas imágenes se encuentran  en las calles bogotanas.

14 de octubre de 2008 - 03:47 p. m.
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Tomás Cipriano de Mosquera

Cuando tenía 26 años se enfrentó a la guerrilla de Agustín Agualongo y en los combates recibió un impacto de bala en la quijada que le dejó el amargo apodo de “General Mascachochas”. Luego de un golpe de Estado, fue recluido en el Observatorio Astronómico, ubicado en predios del ahora Palacio de Nariño, debido a su condición de Masón. A él se debe la primera organización de la nomenclatura de Bogotá. Su figura preside un patio del Capitolio Nacional.


Pedro Alcántara Herrán

Estudió en el colegio de San Bartolomé, como otros presidentes colombianos. A los 14 años comenzó la carrera militar. Participó en la batalla libertadora de Cuchilla del Tambó, donde fue condenado a muerte por los jueces realistas. Para su suerte recibió conmutación de la pena por prestar servicio a los ejércitos españoles. Fue presidente de Colombia entre 1841 y 1845. En el Parque Nacional se encuentra su busto.

Manuel Murillo Toro

Regresó a Colombia (1864) en uno de los navíos de la Armada norteamericana que el mismo presidente Abraham Lincoln, gran amigo suyo, había puesto a su disposición para que se pusiera al mando de los Estados Unidos de Colombia. Fue defensor del individualismo y combatió la intervención del Estado en la economía. Periodista e ideólogo liberal, nacido en Chaparral, Tolima. Su estatua fue inaugurada por el presidente Marco Fidel Suárez, el 1° de enero de 1920. Actualmente se encuentra en la terraza del edificio Manuel Murillo Toro.

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