Luego de que uniformados de la Policía fueran atacados con piedras, ladrillos, botellas y pintura por parte de alrededor de 40 encapuchados en la Plaza de Bolívar, las autoridades se dispusieron a desalojar completamente el lugar.
Los sujetos acabaron con la tranquilidad y el pacifismo de la marcha que desde horas de la mañana realizaban estudiantes para mostrar su rechazo a los presuntos actos de corrupción que se han conocido sobre la Universidad Distrital.
Tras el ataque contra los Policías, estos sujetos quitaron las mallas que protegían la fachada del Palacio de Justicia e, inmediatamente, se dispusieron a vandalizarla con pintura y grafitis. Segundos después, llegó un escuadrón del Esmad para apoyar a los uniformados. Ante esto, los encapuchados utilizaron las mallas negras que habían tumbado para cubrirse y seguir lanzando elementos contundentes contra los uniformados.
Posteriormente, hubo enfrentamientos entre el Esmad y los encapuchados al lado del Palacio de Justicial, cerca del Palacio de Liévano y junto al Congreso, frente al colegio San Bartolomé. Toda la Plaza de Bolívar quedó nublada por el humo del gas lacrimógeno y, paulatinamente, los manifestantes fueron desalojando el lugar y sus alrededores.