El miércoles, mientras el alcalde Gustavo Petro, a través de su cuenta en twitter, continuaba defendiendo su idea de tren o metro ligero por la carrera 7ª de los cuestionamientos de los concejales, que critican la falta de estudios del proyecto, otra solución al caos en la movilidad daba pequeños pero certeros pasos. Se trata nada menos que del metro pesado, cuyos estudios de ingeniería básica comenzará a negociar el Distrito el próximo miércoles con el consorcio franco-español Euroestudios Ingerop.
La negociación es un paso definitivo en el camino hacia la primera línea del metro pesado en la capital, que contaría con una extensión de 29 kilómetros desde el Portal Américas hasta la calle 127 con carrera 9ª. La idea es que la administración concierte con el consorcio que hará los estudios el valor de los mismos y los términos del contrato, para que luego el Banco Mundial (BM), que prestará los recursos, avale el proceso y le dé vía libre.
Este diario conoció que ayer precisamente se reunieron por primera vez los 17 miembros del equipo negociador por parte de la administración, para conocer las particularidades del proyecto del metro pesado. El equipo lo conforman funcionarios que trabajan en las secretarías de Hacienda, Ambiente y Planeación, en la Empresa de Energía (EEB) y en el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU). La reunión fue presidida por el gerente del metro, Rafael Sarmiento, para ultimar los detalles del encuentro con la firma contratista.
De esa manera se mueve el metro pesado de Bogotá después de casi cuatro meses de parálisis por parte de la administración Petro. El gobierno local pasado alcanzó a dejar listos dos paquetes de estudios: uno de la firma española Sener, por $20 mil millones, que determinó la red de cuatro líneas. Otro, de la empresa inglesa Steer Davis and Gleave, por US$250 mil, que diagnosticó la demanda de dicho sistema de transporte. Ambos fueron financiados por el BM. Además, el exalcalde Samuel Moreno firmó un documento Conpes en el que la Nación se comprometió a costear alrededor del 70% de la construcción del megaproyecto.
Así las cosas, el siguiente paso es la negociación que comenzará el miércoles con el consorcio que avaló el BM de la lista corta de proponentes que le presentó el Distrito en junio pasado.
La negociación hace parte de un cronograma de 17 semanas que el Distrito le presentó al BM a finales de marzo, cuando el crédito de US$30 millones para los estudios de ingeniería básica estaba a punto de vencerse. Cronograma en mano, el Banco Mundial accedió a prorrogar por seis meses el dilatado préstamo.
En el marco de este cronograma el Distrito y el consorcio deben pactar el negocio, pedir el visto bueno del BM, firmar el contrato y comenzar los estudios. Una vez iniciada esta etapa, Euroestudios Ingerop tendrá 18 meses para entregar el documento.
Finalmente, luego de estos estudios de ingeniería básica, el BM financiaría otros estudios requeridos para la iniciativa, como lo son uno sociopredial, uno ambiental y la estructuración financiera y jurídica de la primera línea del metro pesado.
Si no se registran más retrasos de los ya ocurridos a lo largo de cinco décadas, a fines de 2014 todo tendría que estar listo en la ciudad para adelantar los diseños de detalle y construcción del anhelado metro, cuyo levantamiento tardaría unos cuatro años, es decir, hasta 2018.