Si todo sale como está planeado, y no se aplaza más este proyecto del que se viene hablando hace diez años, a finales de 2011 estaría listo el convenio para la creación de la Región Administrativa y de Planeación Especial (RAPE), que operaría a principios de 2012.
La consecuencia lógica del crecimiento de Bogotá y de los municipios del departamento, que en su conjunto albergan actualmente al 16% de la población del país y el 25% del empleo, empieza a consolidarse como una realidad.
Los cambios serían significativos. La idea es que con la RAPE se permita mayor crecimiento económico de la región. El desarrollo de un plan maestro de transporte regional para mejorar las condiciones de movilidad, la promoción de un plan de salud para la región y otras propuestas, como la creación de cárceles y estadios regionales, son algunos de los temas de la agenda con la que iniciaría la RAPE (ver gráfico).
El tema ambiental sufriría las transformaciones más sustanciales. Y es que estragos como los que dejó la reciente temporada invernal demostraron que los ecosistemas, por ejemplo, no respetan límites ni municipios, y en este sentido sería urgente crear un marco desde el que se pueda llegar a acuerdos comunes para toda la región.
Según la Secretaría de Planeación temas como el ordenamiento territorial y los usos del suelo también tendrían cambios sustanciales. El tema fiscal también se vería beneficiado. Se planea la creación de concejos territoriales para armonizar los planes de ordenamiento territorial de los municipios. Al frente de la RAPE estará una junta directiva conformada por el alcalde, el gobernador y cuatro secretarios de cada una de las entidades territoriales. Esa junta elegirá al director.
Así explica el proyecto Cristina Arango, secretaria de Planeación: “La idea es que todos ganemos, porque con la actual desarticulación todos estamos perdiendo”.