El anunciado revolcón en las finanzas del Distrito, que promete agilizar los procesos y alivianar las cargas tributarias de los bogotanos, fue por fin presentado esta semana ante el Concejo para su aprobación.
Se trata de eliminar el engorroso formulario de pago del impuesto predial —que hoy le cuesta a Bogotá más de $2.000 millones— y hacerlo a través de una factura gratuita. También propone hacer el cobro del impuesto predial con base en el avalúo catastral de los predios y no del estrato, como se ha hecho hasta el momento (ver gráfico).
Otros cambios sustanciales son simplificar el pago del impuesto de industria y comercio (ICA) para pequeños y medianos comerciantes, que sólo harían una declaración anual y no cada dos meses como hoy está obligado. Y el último sería generar un estímulo para que los contribuyentes sean amigables con el medio ambiente. Pero el proyecto, que acaba de ser radicado en Concejo y que será estudiado hasta el 10 de septiembre cuando se acaban las sesiones ordinarias en la corporación, inicialmente no convence a todos los cabildantes.
Orlando Parada, quien será ponente de la propuesta, apoya la simplificación en los pagos, pero manifiesta su preocupación en el sentido de que el proyecto desemboque en el aumento de los impuestos. “Hemos sobrecargado el impuesto predial y no creo que sea justo seguir haciéndolo bajo la disculpa de la simplificación tributaria. En los últimos seis años pasamos de recaudar $500 mil millones a $1 billón y hacer el cobro, basados solamente en el avalúo catastral, puede llevar a que se aumente el impuesto para los bogotanos”.
Opinión similar tienen el concejal Darío Fernando Cepeda, del partido Cambio Radical, y Carlos Fernando Guevara, del Partido Mira. Ambos insisten que no acompañarán ninguna reforma que haga más onerosa la obligación tributaria de los bogotanos.
Entre tanto, el recién posesionado secretario de Hacienda explica que las modificaciones buscan mayor progresividad y equidad en los pagos. Además facilitar el cumplimiento de las obligaciones tributarias de los bogotanos, que hoy sólo esperan que sus bolsillos no resulten afectados con la iniciativa.