Entre las normas que se expiden en Colombia y que rápidamente pasan a ser letra muerta hay una que, de haberse aplicado de forma inmediata, seguramente habría servido para minimizar los accidentes causados por conductores borrachos. Se trata de la Ley 1503 de diciembre de 2011, que por primera vez obliga a los bares y discotecas a tener planes estratégicos para promover el consumo responsable de alcohol y evitar que los clientes ebrios terminen al frente del volante. Han pasado dos años desde su expedición y sólo ahora hay una preocupación real por hacerla cumplir.
De acuerdo con la norma, los ministerios de Salud, Educación y Transporte tenían un año a partir de diciembre de 2011 para definir los parámetros de los planes que deben presentar los establecimientos públicos. Sin embargo, por falta de coordinación, apenas hace dos meses la Presidencia expidió el decreto 2851 de 2013, que reglamenta la ley y con el que ahora se les puede exigir a los bares compromisos reales con la promoción del consumo responsable y la seguridad vial. Y Bogotá es la ciudad donde estas estrategias están empezando a cobrar vida.
El nuevo decreto, en sus artículos 7 y 8, les indica a los bares y discotecas que en sus planes estratégicos deben incluir herramientas como la capacitación del personal y mecanismos dirigidos a prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol. Según el documento, el Ministerio de Protección Social tiene la obligación de hacer pública la guía para elaborar los planes. Los bares deberán seguir entonces los parámetros establecidos y presentar el plan a la Secretaría Distrital de Salud antes de junio de este año y esta entidad tendrá que verificar su cumplimiento a través de visitas anuales a los establecimientos.
A pesar de que la ley fue decretada hace dos años y de que recientemente se han implementado acciones para hacerla cumplir, algunos establecimientos de las zonas de rumba de Bogotá aún no tiene idea del asunto. Al consultar a administradores de bares de zonas como el parque de la 93, la Zona T, La Candelaria y Chapinero, El Espectador corroboró que la mayoría tiene convenios con parqueaderos o la posibilidad de contactar a conductores elegidos. No obstante, consideran que los parámetros para la elaboración de planes estratégicos no son claros, y algunos incluso afirmaron no tener conocimiento de la ley.
La Secretaría de Movilidad, en su estudio Caracterización de accidentes por causa probable “embriaguez” entre 2007 y 2012, muestra la estrecha correlación entre 23 zonas de rumba de Bogotá y los puntos críticos de accidentalidad. Según las cifras, la mayoría de los accidentes ocurren en un radio de entre 500 y 2.000 metros alrededor de esos establecimientos comerciales.
Según Liliana Bohórquez, directora de Seguridad Vial de la Secretaría Distrital de Movilidad, en 2012 se registraron 501 accidentes con causa probable “embriaguez” sólo en Bogotá. Desde el pasado mes de diciembre, cuando se expidió el decreto que endureció las penas a conductores ebrios y se dio inicio a campañas sobre consumo responsable en zonas de rumba, se ha registrado una disminución del 20%.
Actualmente la Secretaría Distrital de Salud tiene el programa Rumba Segura, que busca que la ciudadanía sea responsable con el consumo. Por medio del acompañamiento y de estrategias educativas, pretende intervenir al personal y a los clientes a través de piezas comunicativas, asegura el gerente de Salud Pública, Jaime Urrego. El proyecto se realiza en cuatro zonas de la ciudad y ha atendido a 6.500 personas.
Por su parte, la Secretaría de Movilidad, en alianza con Asobares, la Policía de Tránsito, City Parking, Easy Taxi, Taxis Libres y la Fundación La Luz, trabaja desde septiembre en el proyecto Alianza por la Vida, cuyo objetivo es hacer jornadas pedagógicas dirigidas a los clientes y el personal de los establecimientos, concientizándolos para que programen su regreso a casa. Las jornadas se llevan a cabo en 23 zonas de rumba en Bogotá.
Según Camilo Ospina, gerente de Asobares, este proyecto pone a disposición de los ciudadanos herramientas de consumo responsable. Las tarifas especiales en parqueaderos, los alcoholímetros educativos y los conductores elegidos son algunos de los instrumentos que promueve la alianza. Según Liliana Bohórquez, el programa ha atendido a 8.510 personas.
Con estas herramientas se pretende que los bares elaboren sus planes y que próximamente los entreguen a la Secretaría Distrital de Salud. Como lo reiteró el gerente de Salud Pública, estos programas pretenden “recuperar el espíritu” de la Ley 1503, que desde hace dos años debería obligar a los bares a ejercer control sobre el consumo responsable.
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@EstefaniaAvella