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Barranca resucitó

El puerto petrolero rindió tributo a sus víctimas en el conflicto. Según el Observatorio de Paz del Magdalena Medio, fueron 177 los asesinados en 30 masacres entre 1985 y 2000.

18 de septiembre de 2013 - 05:00 p. m.
Lienzo simbólico hecho por los habitantes de la ciudad, que fue puesto frente a la Catedral de Barrancabermeja. / Fundación Chasquis
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Estas personas recordaron a sus seres queridos estampando su nombre sobre un lienzo de unos 10 metros de largo y 2 de ancho que fue ubicado frente a la catedral. Monseñor Leonardo Gómez, quien dirige la procesión, rezó por las víctimas, por los soldados, por los guerrilleros e, incluso, por los miembros de las bandas criminales. Y luego entonó una canción. Las víctimas le siguieron y un coro de dolores repitió una y otra vez: “resucitó”.

Y así cantaron tanto Gloria —quien en 2009 perdió a su esposo Sony a manos de los ‘paras’— como Rafael —cuyo hermano fue torturado, asesinado por los ‘paras’ por presenciar una masacre y luego enterrado en una fosa común, donde lo encontraron años después, cuando su asesino decidió confesarle a la Fiscalía lo que había hecho con él— como otras tantas víctimas de la barbarie que a finales de los 90 e inicios del siglo XXI casi acaba con Barrancabermeja.

Luego —como para espantar los dolores y la muerte que la Virgen pretende erradicar del Magdalena— se lanzaron voladores al aire y quienes perdieron a sus seres queridos hicieron su duelo.

En la memoria sigue vivo el dolor por la masacre del 16 de mayo de 1998. Esa noche se hizo un bazar para recaudar fondos para el Día de la Madre. Entraron dos camionetas y un camión. A 25 de los asistentes los subieron al camión y se los llevaron. Otros 7 fueron asesinados en el lugar. En total fueron 32 muertos, cuyos cuerpos han sido entregados con el tiempo.

Sobre el lienzo quedaron cientos de nombres: una lista de dolores dejados en el camino por quienes a sangre y fuego quisieron apoderarse de Barrancabermeja y todavía rondan por sus alrededores. El puerto petrolero es un municipio lleno de dinero, recursos e inversión extranjera. Sin embargo está agobiado por la pobreza y la depredación de unos y otros. Un mar de riqueza con un lecho de muertos.

De Barrancabermeja, la virgen fue despedida casi con los mismos honores con los que fue recibida. Varias barcazas salieron a su encuentro sin importarles las malas condiciones del río, que se encuentra sedimentado y por ello en estos momentos es un reto navegarlo. Todo porque por unas horas la virgen le permitió a Barrancabermeja resucitar de entre los restos de sus centenares de asesinados.

jjimenez@elespectador.com

@juansjimenezh

 

A la entrada de la catedral de Barrancabermeja (Santander), dos pequeños carteles daban cuenta de la magnitud de la violencia que durante años ha azotado al puerto petrolero. Dos avisos conmemorativos con una cifra desgarradora: 30 masacres acaecidas en esa ciudad entre 1985 y 2000, con un saldo aterrador de 177 personas asesinadas, de acuerdo con el Observatorio de Paz Integral del Magdalena Medio. En otras columnas de la catedral, otras cifras: 359 desaparecidos en ese municipio entre 1985 y 2013 y 43 mil desplazado en ese lapso. Y en la misma catedral —para demostrar que no todo son cifras—, centenares de personas testigos de esta barbarie, que perdieron a sus seres queridos a manos de guerrilla y paramilitares, que se niegan a olvidar a sus muertos.

 

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