Con apenas un mes en el cargo, el contralor distrital, Mario Solano, no sólo ha denunciado los retrasos en las obras de valorización por parte del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) y los sobrecostos en la construcción de andenes en la Fase III de Transmilenio. Ahora promete llegar al fondo de lo que se ha denominado como un minicarrusel de la salud en Bogotá.
Con más de 500 procesos en curso, Solano señala que la mayor preocupación del ente de control es que el tema de la corrupción se investigue sólo en la capital, cuando en realidad se replica en todo el país.
¿Ha faltado mano dura por parte de los entes de control en Bogotá?
En el control de las obras sí ha faltado más rigurosidad. Hoy vamos a estar pendientes del IDU, que tiene que terminar todas las obras que supuestamente ya empezó y por las que los bogotanos ya pagaron. No es posible que la ciudad tenga que sacar más dinero por trabajos que se financiaron hace tiempo. El gran costo de las obras de valorización lo hemos pagado todos.
¿Es cierto que el IDU ha hecho caso omiso a las recomendaciones de la Contraloría?
Sí. A pesar de que se le advirtió al IDU que no hiciera el contrato de la malla vial del sur, lo hizo y hoy en día a la firma a la que se le adjudicó se le está solicitando la caducidad del contrato por incumplimiento.
¿Qué proceso en particular le preocupa en este momento?
Me preocupa mucho que el tema del llamado carrusel de la contratación se esté limitando a Bogotá, porque este tema va más allá de la 26. Muchas de las firmas de Bogotá están en el país y lo grave es que muchos de los responsables están por fuera. No podemos jugarles a los bandidos viendo el asunto como parte del todo y no como el todo.
Uno de los temas más polémicos hoy es la posible venta de la ETB, ¿es conveniente hacerla?
Hemos venido investigando las irregularidades en el Plan de Retiro Voluntario de la ETB, pero ese punto es menor ahora. Esta semana nos vamos a reunir con la empresa antes de pronunciarnos acerca de lo que le conviene realmente a Bogotá.
La fiscal Viviane Morales dice que el país apenas está despertando frente al tema de la corrupción, ¿cree que en Bogotá está pasando lo mismo?
Colombia está viviendo el último coletazo de la cultura del narcotráfico que tanto daño le ha causado al país, y Bogotá no es la excepción. El tema de los dineros fáciles es la gran causa de lo que estamos viviendo hoy.
¿A qué temas le seguirá la pista ahora?
Estamos trabajando en el caso de los hospitales, porque hay grandes recursos en juego. Por otro lado, Bogotá es más que la calle 26, por eso tenemos que vigilar temas como los manejados por la Secretaría de Integración Social y todas las licitaciones en curso. De aquí a diciembre la capital sacará licitaciones por $1 billón mensual, entre las que están la de recolección de basuras de la capital, que vale $2,3 billones, y las del sector de la educación, por casi $2 billones; así como de la adjudicación de los restaurantes escolares, refrigerios y servicios de vigilancia y aseo en colegios públicos. La Contraloría tiene que estar pendiente de que estas licitaciones sean lo suficientemente claras. Esa es nuestra función y nuestra labor.