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Bogotá podría tener hasta cinco cartuchos

La capital tiene identificadas al menos 8.400 personas que viven en las calles. El objetivo del Plan de Desarrollo del alcalde Samuel Moreno, es reducir esa cifra, en los próximos cuatro años a 7.700 personas.

27 de mayo de 2008 - 06:37 a. m.
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Lo más preocupante para algunos conocedores del tema, es que el Plan de Desarrollo no tiene una propuesta agresiva para acabar con este problema social, pues según las cifras de éste, el propósito es reducir el número de habitantes de la calle en apenas un 8 por ciento en cuatro años.

Algunas zonas se han ido consolidando como lugares de asiento para los indigentes. ‘Cinco Huecos’, ‘El Bronx’, los alrededores de la plaza de mercado de Corabastos, el barrio 12 de Octubre y debajo de algunos puentes vehiculares específicos, como el de Fucha, podrían convertirse en la pesadilla que algún día significó el llamado "Cartucho".

En cuanto a los programas, algunos de los rehabilitados de esas zonas dicen que el tiempo que les dedica la Alcaldía es insuficiente y que por ello la mayoría recae.

"Yo creo que el Gobierno está subestimando lo que pasa en estas zonas, que no sólo se convierten en el lugar donde van a dormir quienes viven en la calle. Allí se trafican drogas, armas y se delinque", asegura la Concejal Gilma Jiménez, quién durante la administración de Enrique Peñalosa se desempeñó como directora del Departamento Administrativo de Bienestar Social.

Jiménez, quién durante su gestión presenció la rehabilitación de por lo menos 1.500 personas, asegura que actualmente no existen políticas distritales claras que permitan controlar esta problemática.

"El tema no tiene que ver con pobreza, sino con adicciones, y eso es mucho más difícil. Lo que pasa es que el proceso de cada una de estas personas vale por lo menos 10 millones de pesos y requiere de tiempo y compromiso las 24 horas",explica Jiménez.

El Distrito actualmente atiende de manera temporal cerca de 710 personas y tiene en proceso de desintoxicación y rehabilitación a otros 820, individuos que permanecen bajo tratamiento durante ocho meses aproximadamente.

"Ellos están siendo atendidas en este momento en distintos puntos de la ciudad, donde se les ofrece albergue, alimentación y en algunos casos tratamiento", señala Carlos Martínez, trabajador social que pertenece al proyecto de la Secretaría de Integración Social para la inclusión del habitante de la calle.

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Según Martínez, el programa cuenta con más de 30 brigadistas que permanecen en la calle realizando contacto con la población para luego incluirlos en el programa.

Las cifras entregadas por la Secretaría de Integración Social señalan que el Distrito cuenta con más de 600 cupos en Centros de Desarrollo Personal (Capacitación) ,150 cupos para casos con cuadro clínico crónico, 100 cupos para personas que necesitan terapias de rehabilitación y 300 espacios en hogares de paso, es decir, donde sólo se ofrece alimentación y alojamiento.

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Sin embargo, Amparo Quevedo, quién vivió durante 30 años en la calle y que se rehabilitó en los programas promovidos cuando se desarticuló el Cartucho, califica como ‘paños de agua tibia’ los esfuerzos realizados hoy por hoy por el gobierno local.

"Yo trabajo en estos momentos con este tipo de población, pero el esfuerzo es nulo porque ninguna persona con una adicción tan fuerte se puede recuperar en ocho meses o menos. Generalmente las personas salen y recaen".

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En este punto la apoya la concejal Gilma Jiménez, quien reitera que los esfuerzos que realiza el gobierno local son mínimos frente al problema. Durante su gestión varias personas fueron sometidas a tratamiento por casi 12 meses y en muchos casos este tiempo no era suficiente.

"Se realizaban brigadas de acercamiento en calle. Cerca de 150 personas contratadas especialmente, muchos de ellos ex habitantes de la calle recuperados, integraron equipos que durante las 24 horas patrullaban las calles y los lugares de mayor concentración de esta población conocidos como parches o cambuches", explica.

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Por esta razón, la concejal reitera que el problema se puede salir de las manos si no existe un compromiso más grande por parte del Distrito.

Durante la gestión de Lucho Garzón se llevaron a cabo varios debates apoyados en el Concejo de Bogotá por los cabildantes María Isabel Nieto y David Luna, donde se denunció que desde el 2001 el problema de los habitantes de la calle pasó a un último plano.

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"Para el Gobierno el problema es inexistente. Los recursos están reducidos y no es clara su ejecución, no se sabe en que se gastan la plata. El Centro Transitorio (lugar de paso creado hacia 1998) está acabado y abandonado, tiene un comedor con capacidad para 300 personas y no hay más de 50 atendidas, no se sabe quien responde por el tema", explicaron los concejales en ese momento.

Sin embargo, la Secretaría de Integración Social asegura que todos estos lugares están en proceso de recuperación a través del programa "Atención integral para la inclusión social de ciudadanos y ciudadanas habitantes de la calle".

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"En este momento estamos trabajando aún con los proyectos de la anterior administración, esperando a que sea aprobado el Plan de Desarrollo de Samuel Moreno y ejecutar otros proyectos en esta misma vía que estarán fusionados con programas para poblaciones con discapacidad y prostitución", señaló Carlos Martínez.

El problema en cifras

– Según el último censo de la Secretaría de Integración social, en este momento hay 8.400 habitantes de la calle.
– El Distrito planea reducir la cifra a 7.700
– Los programas actuales del Gobierno para rehabilitar adicciones propias de la calle, duran de cuatro a ocho meses.
– En este momento el Distrito cuenta con nueve lugares para atender esta población. Algunos son temporales, otros ofrecen capacitación y otros están destinados para rehabilitación.
– Según la concejal Gilma Jiménez, quien trabajó con esta población durante el mandato de Enrique Peñalosa, la rehabilitación de cada una de estas personas puede llegar a costar hasta 10 millones de pesos.

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