La no venta de agua en bloque al departamento de Cundinamarca por parte de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá ( EAAB) sigue generando polémica en el Cabildo Distrital.
El concejal Jorge Ernesto Salamanca dijo que se está hablando de la «dictadura del agua y no de la gobernanza del agua tal y como se defiende en el Plan de Desarrollo».
Para el cabildante, si la Empresa de Acueducto y la Administración Distrital insisten en negar el suministro de agua potable en bloque a los municipios de la región, estos últimos inevitablemente se verán forzados, junto con el departamento, a construir sus propias plantas de tratamiento, adecuar sistemas de potabilización y conducción del agua; con el peligro de acudir a las aguas subterráneas para su abastecimiento y generando una “competencia por el agua” en la captación del recurso hídrico.
«El llamado es entonces a construir economías de escala y ampliar la cobertura, como ya sucede en el Valle de Aburrá, o en las áreas metropolitanas de Bucaramanga y Pereira», agregó Salamanca.
El concejal advirtió que el verdadero riesgo en el proceso de abastecimiento y potabilización de agua es producido por los vertimientos de soda cáustica, hidorcarburos y materia orgánica por parte de los parques industriales que funcionan en los municipios de Tocancipá y Gachancipá, los cuáles presuntamente se estarían realizando 3 Km arriba del punto de captación instalado por la EAAB en el Río Teusacá (Sistema Tibitoc).
«En ese sentido, sorprende que la Gerencia de la EAAB focalice sus denuncias exclusivamente en los desarrollos urbanísticos en el área rural, mientras guarde silencio en la contaminación producida por el sector industrial», concluyó Salamanca.