Los hechos le dieron paso el miércoles a las palabras, declaraciones y contradicciones en el caso que conmovió el país el lunes en la madrugada, cuando dos muchachos, Jhonatan Ricaurte y Óscar Beltrán, fueron quemados por cuatro agentes de la Policía. Mientras el padre de uno de ellos, Juan Ricaurte, decía que la Policía estaba recolectando firmas para “desprestigiar” a los niños, testificando que los jóvenes “andaban en malos pasos” y que eran los responsables de las quemaduras que sufrió otro de los detenidos de la Estación Rafael Uribe Uribe, uno de los protagonistas de la historia, de nombre Daniel Palacios, aseguraba que los dos muchachos habían iniciado la refriega pues lo habían quemado con un fósforo. Otro testigo que se encontraba en la estación de Policía ese día dijo que los muchachos habían prendido un rollo de papel higiénico y se lo habían tirado a Palacios, quien en ese momento dormía. “Si no hubiera sido porque algunos de los reclusos que estaban en mi celda me despertaron, habría muerto, o quién sabe qué”, le dijo Palacios a Caracol.
Sin embargo, otra es la versión del padre de Jhonathan Ricaurte, quien, reproduciendo lo que su hijo le contó, asegura que los niños no tuvieron nada que ver con las quemaduras que sufrió Palacios. “Cuando los niños entraron a la celda, el hombre estaba dormido y tenía prendida la barriga, entonces ellos lo tiraron al piso para apagarlo, pero cuando el tipo se despertó y había toda esa confusión, lo que hizo fue culpar a los niños, pero ellos lo único que hicieron fue tratar de salvarle la vida”.
Por su parte, el mayor Paul Leandro Rodríguez, comandante de la Estación de Policía XVIII Rafael Uribe Uribe, confirmó que cuatro de sus efectivos habían rociado con gasolina a los dos jóvenes, en una macabra maniobra de venganza. “Al parecer, uno de los auxiliares quiso tomar justicia por sus propias manos. Fue al sótano donde se estacionan las motos y allí llenó una botella con gasolina. Después ocurrieron los lamentables hechos que ya todos conocemos” .
El mayor también reconoció que sus hombres rompieron todos los protocolos en el caso de estos dos menores, al llevarlos a la estación de Policía y no a una comisaría de familia, y después al meterlos en la celda con el resto de los retenidos de esa noche.
El miércoles, nuevamente en el escritorio de la estación que ha comandado desde hace un año y medio, hizo énfasis en que en la noche en la que se presentaron los hechos, él no se encontraba a cargo de la estación y que fue restituido en su cargo gracias al apoyo de la ciudadanía. “La versión que yo conozco es que cuando los jóvenes fueron llevados a una celda intentaron prenderle fuego a una persona de 30 años que se encontraba allí”, dijo Rodríguez.
El subintendente Anatolio Martínez y el patrullero Ómar Cervantes fueron remitidos el mismo lunes a los calabozos de la Fiscalía, donde han permanecido en absoluto silencio por disposición de sus defensores. No han concedido declaraciones ni se les han tomado fotografías. Los auxiliares Diego Alejandro Medina y Yair Melo están con medida de aseguramiento. La investigación avanza. La Fiscalía tiene acordonada el área de la estación donde sucedieron los hechos y los uniformados esperan que se les llame a juicio.
Entre tanto Jhonatan Ricaurte fue dado de alta después de que el equipo médico que lo atendió determinara que las lesiones superficiales que tiene en su cara y su mano derecha no ameritan hospitalización. El menor de edad recibe tratamiento ambulatorio en la clínica Fray Bartolomé. Menos afortunada es la situación de Óscar Beltrán, quien sigue recluido en el pabellón de quemados del Hospital Simón Bolívar, en donde, según la directora de la sección, Patricia Gutiérrez, el joven deberá permanecer por lo menos por un mes, dado que las quemaduras de segundo grado en el brazo y en la mano derecha “requieren unos injertos, que se le pondrán tan pronto el tejido esté apto para ser intervenido”. Adicionalmente, “tiene una quemadura en el cuello y otra en forma de cinturón desde el abdomen hasta la región lumbar”. Gutiérrez confirmó que los jóvenes están recibiendo el tratamiento psiquiátrico necesario. “Toda quemadura es traumática, porque genera unas cicatrices en la piel muy difíciles de borrar y sobre todo en este caso”, dijo la doctora.
Desde el miércoles, los familiares de los dos jóvenes que resultaron quemados tienen nuevas preocupaciones: que no se haga justicia, y que Oscar y Jhonatan resulten inculpados por los confusos e inverosímiles hechos que tuvieron lugar en la Estación XVIII.