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‘Colombia necesita aprendizaje permanente’

Nohora Elízabeth Hoyos, directora del centro interactivo, explica que en 2014 la entidad fomentará mesas de diálogo con etnias indígenas cuyas lenguas están en vía de extinción.

06 de diciembre de 2013 - 11:21 p. m.
Nohora Elízabeth Hoyos, directora de Maloka. / Gustavo Torrijos
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 Después de haber nacido como una iniciativa de un grupo de científicos que querían convertir la ciencia, la innovación y la tecnología en algo más cercano a la ciudadanía, Maloka cumple 15 años. Este centro educativo se ha convertido en un símbolo para Bogotá. El Espectador habló con su directora, Nohora Elízabeth Hoyos.

¿Cómo nació Maloka?

Un grupo de científicos de la Asociación colombiana para el Avance de la Ciencia queríamos ir más allá de trabajar sólo por el sector y sentíamos que era fundamental enriquecer la cultura ciudadana en estos temas. Colombia ha visto estos temas alejados e incomprensibles y tampoco lo ha impulsado suficientemente con recursos y políticas a largo plazo. Exploramos varias iniciativas hasta que vimos los centros interactivos como la posibilidad para crear un espacio permanente de participación ciudadana donde pudiéramos desarrollar iniciativas de aprendizaje y mostrar la ciencia y la tecnología en nuestra vida cotidiana.

¿Qué logros ha tenido Maloka en estos 15 años?

Uno ha sido sembrar semilla para comenzar experiencias similares en otras regiones e iniciativas como la de la Gobernación del Amazonas, que quiere hacer su Maloka enfocada en biodiversidad. También coconstruimos con Colciencias el primer Plan Nacional de Apropiación Social de Ciencia y Tecnología. Además, tenemos la segunda generación de niños y jóvenes que se han formado en nuestros clubes de ciencia y tecnología.
Otro gran logro es una red semipresencial de cerca de 20 mil profesores con los que trabajamos y con ellos hemos construido nuevos caminos pedagógicos. Nosotros nos volvimos un complemento para los colegios. También hemos hecho proyectos internacionales como apoyar a Cuba para hacer su primer centro interactivo de astronomía.

¿Cuál ha sido la experiencia de Maloka en el resto del país?

Uno de los mundos que creamos fue Maloka sin Fronteras e incluye Maloka Viajera, que durante 15 años ha recorrido el país con exposiciones interactivas que permanecen uno o dos meses en una región. Éstas incluyen programas como clubes de ciencia y la red de profesores. Tienen un gran éxito porque permiten aprender de la comunidad y luego construir a partir de esto.

¿Qué resultados ha tenido ese proceso?

Un ejemplo es que fuimos con Maloka viajera a La Guajira, donde hay más de 12 etnias. Después hicimos una alianza con la Fundación Cerrejón Progreso y estamos terminando la construcción del Maloka de allá, que se llama Desqbre Guajira y respeta y apropia las culturas. Los temas son el suelo, la gente y el cielo guajiro.

¿Cuál ha sido el aporte de la organización en políticas públicas?

Fuimos los coconstructores de la Ley de Ciencia y Tecnología, que se aprobó hace cuatro años (Ley 1286 de 2009) y el primer objetivo es justamente la gente. Cómo trabajar por cultura de ciencia, tecnología e innovación. Porque muchas veces las políticas se desarrollan sólo para un sector. Por supuesto es elemental que un gobierno le apueste al sector científico, pero son fundamentales los habitantes del país. Para eso necesitamos aprendizaje permanente, por eso hablamos de ciencia, tecnología y sociedad.

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Usted dice que una de las tareas de Maloka ha sido solucionar problemas de la comunidad, ¿cómo les ha ido con ese proceso?

Hace un año desarrollamos una iniciativa en Cundinamarca, con la Gobernación, y la idea fue generar dinámicas de participación-acción, donde la gente propusiera alternativas para cuidar el agua. También hicimos Ciencia en mi Barrio en la localidad de Chapinero de Bogotá. Fue un diagnóstico con 473 grupos de investigación, conectados con jóvenes, docentes, amas de casa y profesionales.

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¿Qué retos vienen ahora para Maloka?

Queremos fortalecerla educación-aprendizaje a través de la investigación. También debemos fortalecer la cobertura y esto implica llegar a muchas más regiones del país con minimalokas, clubes de ciencia. Además, debemos construir la segunda etapa de nuestra sede de Bogotá y para ello estamos gestionando recursos.

¿Qué nuevos programas se vienen?

Tenemos muchas iniciativas para el próximo año. Vamos a empezar una alianza con el Ministerio de Cultura que tendrá círculos permanentes de diálogo, el Festival de la Palabra, incluyendo a 12 pueblos indígenas con lenguas en vía de extinción. Vamos a hacer el festival del perdón y entender cómo comunidades como la wayuu pueden generar sistemas de perdón, aunándonos a la política de paz. También vamos a hacer un gran evento internacional sobre educación y neurociencias con el doctor Rodolfo Llinás, entre otros proyectos.

 

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