¿Cómo conseguir ciudades donde la bicicleta sea un verdadero medio de transporte alternativo? Voluntad política, financiación, proyectos ambiciosos de cicloestacionamientos, bicicletas públicas y ajustes en los reglamentos de tránsito son algunas claves. Esa es la visión de Kennia Aguirre, encargada del programa Ciclociudades, del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) en México y experta en movilidad urbana sustentable. Aguirre estuvo ayer en el Foro Internacional de la Bicicleta, que se celebró en Bogotá. Nos contó sobre las experiencias mexicanas e hizo sugerencias para las demás ciudades.
¿Cuáles son los obstáculos comunes en las ciudades para avanzar en la promoción de la bicicleta?
Lo que más falta es voluntad política. Pero hemos visto que en estos últimos 10 años hubo una transformación en México. Algo lenta, pero hay que tener paciencia. Los gobiernos no tienen mucha capacidad técnica, les falta saber en dónde va una ciclovía, un ciclocarril y por qué debe ir ahí. Es justo en eso donde empezamos a asesorarlos técnicamente.
Tienen ranquin de Ciclociudades. ¿A cuáles les fue mejor y por qué?
La Ciudad de México es puntera. Tiene el mejor reglamento de tránsito, que reconoce la bicicleta como vehículo y, de hecho, ya se aprobó que el ciclista pueda pasarse el alto cuando está en rojo, con precaución, siempre y cuando no estén pasando otros ciclistas o peatones. También se han construido ciclovías, aunque quien lleva ventaja en eso es la ciudad de León.
¿Cómo van los sistemas de bicicletas públicas?
A nivel nacional, sistema de bicis públicas sólo hay en Ciudad de México, con Ecobici; está Mi Bici, en Guadalajara, y ahora estará Huici, en Toluca. En León y Puebla hay un programa piloto.
¿Cuál ha sido el papel de los colectivos de ciclistas?
Desde hace 10 años los colectivos han intentado apoyar a los gobiernos. Algo bueno es que gente de la sociedad civil, que conoce los temas de bicicletas, ahora está en los cargos políticos tomando decisiones. Es un cambio que funciona, porque a veces pueden saber más que el Gobierno. Además, hay grupos nacionales, como la Bici Red, que hace en octubre el Congreso Nacional de Ciclismo Urbano, donde se abre una oportunidad para que, entre la sociedad y el Gobierno, empiecen a hacer cosas como la Ruta Recreativa (el equivalente a la ciclovía bogotana). Ha sido exitosa en Ciudad de México (con 55 kilómetros) y Guadalajara.
¿Ayudaría a los gobiernos tener un área especializada en bicicleta?
Es muy importante, porque en los últimos años la batuta de estos proyectos la han llevado los institutos municipales de planeación, pero tienen muchos otros temas y es complicado el avance en inversión.
En cuanto a cicloestaciones, ¿cuáles son las lecciones para las ciudades?
Que tengan un programa continuo de biciestacionamientos en las vías, para no tener que amarrarlas a un poste. La clave es que tengas ese equipamiento, que incentiva a usar la bici. Por ejemplo, en Cuautitlán Izcalli (estado de México) hay uno para 817 bicicletas, porque hay un metro ligero que conecta con el D.F., y lo usa mucha gente que viene a la ciudad a trabajar. Se trata de ver en qué puntos se dan estos movimientos y poner biciestacionamientos masivos. Es importante y hay que ser ambiciosos con ello.
También se pueden tener estacionamientos en las calles donde tienes infraestructura ciclista o que son de baja velocidad y hay mucha concurrencia. Lo que recomendamos es usar los cicloparqueaderos de U invertida para amarrar el marco de la bicicleta.
¿Qué debilidades tienen nuestras ciudades en Latinoamérica en el tema de bicicletas?
Se ha hablado de hacer una red latinoamericana de ciclismo urbano, pero todo ha girado alrededor de compartir experiencias, y creo que ya tenemos que ponernos metas concretas, hay que pasar a la acción, en lugar de tantos sueños o experiencias. Se puede con proyectos piloto, como proponer una fecha en la que se haga una ruta recreativa de determinados kilómetros en cinco ciudades, por ejemplo, para impactar más. Otro paso que falta es que no hay un estudio de impacto de la infraestructura ciclista, para saber ver qué cambios generaron en la economía local.
¿Qué falta para la bici en México y las ciudades latinoamericanas?
Muchos queremos la intermodalidad: que en el metro o los demás sistemas de transporte público se pueda subir la bicicleta. También falta presupuesto para que se concreten los proyectos, faltan conteos de ciclistas y ajustes en los reglamentos de tránsito, porque algunos ni mencionan la palabra bicicleta.
¿Cómo convencer a los políticos y lograr que los cambios de administraciones no sean un tropiezo para los proyectos?
Hay que buscar a los candidatos, contarles qué se ha hecho y comprometerlos. Aquí hace poco hubo elecciones y se hizo un movimiento que se llama Yo Me Muevo, para que los diputados, presidentes municipales y gobernadores elegidos se comprometieran a realizar estudios y proyectos de movilidad urbana sustentable.
En Bogotá también se promueve Yo Me Muevo, y a fin de mes hay elecciones locales, así que, ¿qué les recomienda a los candidatos?
Reunir a las organizaciones que están trabajando en las políticas públicas de bicicleta, incluso a la academia, a los colectivos ciclistas y juntarlos. Yo Me Muevo ha funcionado, porque les hace entender el tema. Cuando hayan sido elegidos, invitarlos y darles una lista de lo que pueden hacer, porque no puedes llegar a pedir solamente. Puedes darles un diagnóstico y sugerencias de proyectos.