El concejal Diego Cancino (Alianza Verde) denunció ante las autoridades supuestas irregularidades que vienen ocurriendo con oficiales de la estación de Policía de Teusaquillo. Ante la Fiscalía, el cabildante puso en conocimiento un grave hecho que involucra la muerte de un ciudadano al interior de la unidad policial; y ante la Procuraduría denunció presuntos hechos de corrupción que estarían favoreciendo establecimientos nocturnos y estructuras de microtráfico.
El primer suceso que refirió Cancino, quien se estrenó este año en el Concejo de Bogotá, fue la extraña muerte de Ismael José Caldera Belmonte, ciudadano venezolano procedente de Valencia, quien fue capturado porque al parecer estaba vendiendo sustancias psicoactivas. «Los hechos expuestos no me constan, pero corresponden a denuncias de ciudadanos que sienten amenazada su integridad si llegasen a denunciar los hechos que a continuación presentaré. Asimismo, el hecho que sea concejal de Bogotá, no me exime de poner en riesgo mi integridad y la de mis allegados», indicó el cabildante.
Para su denuncia, se basó en el testimonio de la esposa de la víctima y en los registros oficiales de la Policía, que indican que Caldera fue capturado en la tarde del 24 de diciembre de 2019, en inmediaciones de la calle 58 con carrera 14, en la localidad de Chapinero, oriente de Bogotá. Lo detuvieron, por tráfico de estupefacientes, dos agentes adscritos al CAI de Teusaquillo, al que fue conducido inicialmente. Pero cuando Yeliana Méndez, esposa del fallecido, llegó al CAI, se encontró con una sorpresa:
«Ellos me exigieron plata para liberar a mi esposo. El policía que estaba de guardia me estaba pidiendo $300.000. Luego me dice que a él se lo llevaron a una UPJ y que si quería le dejara el dinero y él avisaba para que lo soltaran», aseguró Méndez en testimonio revelado por Noticias UNO. Los registros policiales indican que Caldera fue ingresado a la URI de Puente Aranda a la 1:00 p.m. del día de los hechos, y que horas más tarde fue trasladado a la estación de Policía de Teusaquillo, donde aparentemente ocurrieron los hechos que derivaron en su muerte.
En el camino de la URI a la estación de Teusaquillo, Caldera intentó huir. Las unidades policiales reaccionaron y lo recapturaron cuadras más adelante. Luego de esto todo se tornó confuso porque su familia perdió todo rastro del sujeto, quien habría sido golpeado al interior de la estación. Así quedó consignado en la minuta de la estación de Policía, en la que el patrullero del turno nocturno anotó: «Dejo constancia del ingreso del señor I.J.C.B., el cual me lo entregan algo golpeado porque se iba a volar».
La brutal golpiza habría derivado en la muerte de Caldera pues, aunque fue trasladado a un centro asistencial luego de lo ocurrido, fue recibido sin signos vitales. Luego de esto, según alertó la esposa de la víctima, tuvo que salir del país porque recibió amenazas. «Cuando fui a preguntar a la estación por mi esposo, me tomaron fotos y mis datos y luego un policía me dijo que si me veía de nuevo por Chapinero me iban a meter presa e iban a mandar a mis hijos al Bienestar Familiar».
Pese a la denuncia de la Fiscalía, la entidad ya tramita un proceso investigativo contra los uniformados que participaron de la golpiza. Incluso, el ente acusador ya cuenta con entrevistas a algunos uniformados de la estación. Pero esto no es todo. Según informó el concejal Cancino, en la ejecución de la tortura perpetrada sobre Caldera estuvo presente un mayor de la Policía que también estaría participando en una red para permitir el funcionamiento de establecimientos nocturnos del sector de Galerías hasta las 6:00 a.m., a pesar de que los permisos para la zona son hasta las 3:00 a.m.
«Según se me ha informado, miembros de la Policía, permiten el funcionamiento de algunos bares y discotecas hasta las 6:00 a.m., a cambio de $1 ‘000.000 semanales. De igual manera, frente al Carulla de la Calle 57 con Carrera 27, arropado bajo la figura de venta ambulante de perros calientes, desde hace aproximadamente cinco años, opera un expendedor de estupefacientes ampliamente conocido por los Policías de la zona. ¿Estaríamos entonces ante una presunta y poderosa organización criminal enquistada en el Estado, que aprovecha el poder de la institución de la Policía Nacional para delinquir?», concluyó el concejal.
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