Aunque los baños públicos de Bogotá no sean tan famosos como los de Nueva York, o los de Venecia e incluso los de Berlín, que se encuentran dentro de una guía turística por ser considerados como una de las atracciones modernas de la ciudad, existen y son muy poco conocidos.
Actualmente en la ciudad hay aproximadamente 20 baños públicos mixtos, que se encuentran en los Supercades, en las estaciones de Transmilenio y en algunos lugares del centro. El costo por usarlos es de $500, que son para pagar el sueldo de las empleadas, que se distribuyen el horario en dos turnos de seis horas, y para pagar los utensilios de aseo como el papel higiénico y el jabón.
Su horario varía de acuerdo con la entidad a la que pertenecen, es así como los que se encuentran en las estaciones de Transmilenio funcionan de lunes a domingo; los de los Supercades, de lunes a sábado, y los del centro todos los días, menos los festivos.
Las mujeres que trabajan en ellos son las que se encargan del aseo y de recibir el dinero de los clientes. Según Fabiola Vargas, funcionaria de la sección de planeación del Instituto para la Protección de la Niñez y la Juventud (Idipron), entidad encargada de la administración de los baños públicos, “para el mantenimiento de estos sitios tratamos de contratar a mujeres cabeza de familia, con alta vulnerabilidad económica”.
A pesar de este número de baños, para Leticia Vargas, la arquitecta que diseñó los del Centro Comercial Andino, proyecto que fue galardonado con el premio Lápiz de Acero en la categoría de espacios interiores de 2006, “los baños públicos de los centros comerciales sirven para contrarrestar la falta de éstos en la ciudad y con frecuencia vemos que más que un servicio prestado a los clientes del centro comercial, termina prestándose un servicio a los vendedores ambulantes y a los peatones”, y enfatiza en que más allá de brindarle una propuesta estética o de acabados convenientes para el uso de los baños públicos, se deben proponer servicios apropiados según los usuarios: “Los espacios independientes para adultos mayores, discapacitados y niños, garantizan seguridad y comodidad”, añade Vargas.
Pero estos espacios, en el caso de los baños que están en las calles, no se encuentran: su arquitectura es básica respecto a estos requerimientos, ya que sólo se limitan a tener los inodoros y los lavamanos.