Cada mañana, Julio Morales se despierta con el firme propósito de conseguir una nueva obra de construcción en donde pueda ganarse un jornal. Desde hace ocho años aprendió a colocar ladrillos, manejar herramientas en las alturas, hacer excavaciones y, en fin, todas las labores de este peligroso oficio. Pese a que nunca ha sufrido un accidente, sí ha sido testigo de cómo varios de sus compañeros se han mutilado las extremidades y en una ocasión vio caer desde el piso octavo a uno de los obreros del proyecto del que él también hacía aparte. Nunca ha estado afiliado a seguridad social, jamás ha gozado de una prima y mucho menos ha tenido un patrón fijo.
Historias como ésta se repiten por montones entre aquellos que por necesidad o vocación se han dedicado a esta actividad, que tiene tres veces más posibilidad de causar la muerte y dos veces más de dejar personas lesionadas que cualquier otro oficio. Actualmente, Bogotá cuenta con 20.148 constructoras registradas en la Cámara de Comercio, y si bien la construcción se ha convertido en una actividad en constante desarrollo, carece de una normatividad actualizada, de medidas que supervisen el cumplimiento de las normas de seguridad y de garantías para los trabajadores.
Según lo ha podido establecer el Ministerio de la Protección Social, actualmente es el sector laboral que más muertos ha generado en el sistema de riesgos profesionales. En lo corrido de este año, según estadísticas de Medicina Legal, por ejemplo, se han presentado 381 muertes accidentales en este oficio, de las cuales, 49 corresponden a Bogotá.
Pese a esta alarmante situación, que con el pasar del tiempo se ha vuelto más común, actualmente la normatividad que dictamina los estándares de seguridad para la industria de la construcción rige desde 1979. Además, "lo más preocupante es que hay un alto porcentaje de empleadores que ni siquiera afilian a sus obreros a una ARP, como si estas vidas no fueran tan importantes", dijo Gloria Maldonado, coordinadora del grupo de medicina laboral de la Dirección de Riesgos Profesionales.
Sumado a esto, existe una gran problemática en torno a la vigilancia y control en la industria. "No recuerdo que alguien nos haya hecho alguna visita para verificar nuestros sistemas de seguridad o que los obreros tengan casco y guantes", afirma el ingeniero de una obra del norte de la ciudad.
Para las 400 mil empresas que existen hoy en día en el país, solamente se cuenta con 200 inspectores de trabajo, quienes están encargados de verificar que la reglamentación y las condiciones de seguridad laboral se cumplan. Esto significa que cada inspector tiene a su cargo en promedio 20 mil empresas. Además, "los inspectores son abogados y no tienen ni el perfil ni los criterios para verificar técnicamente el deber ser", aseguró Maldonado.
Por otra parte, el sector de la construcción es uno de los que presentan más inestabilidad laboral, debido al permanente cambio de la mano de obra. "En este mes yo he trabajado en por lo menos cuatro proyectos diferentes. Uno llega a la obra y lo contratan hasta que termine la tarea que le asignan, le pagan un jornal de 15 o 20 mil pesos y ahí se acaba el trabajo", explicó un trabajador. Según el Ministerio de la Protección Social, un trabajador del sector de la construcción puede llegar a una media de 1.500 horas de trabajo al año, mientras que los trabajadores de otras actividades económicas completan hasta 2.500.
Los bajos salarios y la irregularidad de sus contratos hacen que los obreros muchas veces trabajen en más de un proyecto a la vez, llegando a completar hasta 12 horas laborales. Precisamente esta informalidad es lo que genera que no tenga garantías laborales, pese a los riesgos, y a las multimillonarias ganancias que han tenido históricamente las constructoras, especialmente durante los últimos dos años.
Factores de riesgo
Además de los altos índices de mortalidad, las actividades realizadas en el sector de la construcción presentan diferentes riesgos para la salud de los trabajadores. Al ser un oficio constantemente expuesto a químicos, vibraciones, altas alturas y manejo de materiales, algunos de los síntomas más comunes son sordera laboral, dermatitis, trastornos pulmonares y problemas de nutrición.
Según estadísticas del Instituto de Seguros Sociales (ISS), los procesos que generan mayor accidentalidad son la cimentación y estructura en un 48,6%, la excavación en un 16,2%, los acabados en un 12,4% y la colocación de muros y techos en un 10,9%. En Bogotá, la mayoría de las muertes han sido causadas por caídas desde pisos altos, pero también hay causas como golpes por caída de materiales, electrocutamiento, sofocación, estrangulamiento y quemaduras.
Según el ISS, estos accidentes ocurren en su mayoría por descuido, desprotección en el trabajo, pérdida de control, falta de señalización, transporte de material y falta de revisión de áreas de trabajo, equipos, herramientas y maquinaria.
Reglamentación
Durante 28 años, la reglamentación sobre el tema de la construcción ha sido la misma. "Actualmente las normas son obsoletas y desactualizadas", aseguró Maldonado.
En este momento se prepara un proyecto de norma que busca actualizar y adaptar la normativa sobre Seguridad Industrial y Salud Ocupacional en el Sector de la Construcción. Según explica el proyecto, la accidentalidad ha aumentado en parte debido a la falta de actualización de las normas.
Esta nueva ley sería de cumplimiento obligatorio y busca que, a diferencia de ahora, el dueño de la obra responda y lidere un programa de salud ocupacional, además se le requerirá a cada constructora tener el registro de accidentalidad y dar cuenta de todos los que estén en la obra cuando llegue el inspector.
Sumado a esto, la División de Riesgos Profesionales elabora una guía que busca orientar a las constructoras en los diferentes pasos, para que la gestión de salud ocupacional en el sector de la construcción se realice de manera fácil.
Pese a que la industria de la construcción es uno de los sectores que consume mayor cantidad de materias primas dentro de la industria nacional y es un factor vital para el producto interno bruto del país, desde hace años carece de normas y procedimientos para garantizar la vida y la salud de los trabajadores. Como lo dijo Gloria Maldonado, "La construcción es una gran industria, pero ¿a costa de qué?"