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Crónica equina de una vacunación

El pasado 24 de febrero varias instituciones, apoyadas por la World Society for the Protection of Animals, realizaron una jornada de salud para 112 equinos que transitan por las calles de Bogotá. El 5 de marzo inauguraron la primera clínica para animales de trabajo forzado.

11 de marzo de 2008 - 05:31 p. m.
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Los vecinos del barrio Meissen que el domingo 24 de febrero vieron una fila de 112 caballos fueron pasando la voz por todo el barrio, sobre todo los niños. Con los ojos “despepitados” y las frases atropelladas repetían sin aceptar interrupciones que “eran de todos los colores y tamaños, y unos se habían tirado al piso, y otros, mamá, relinchaban, como en las caricaturas”. Gritaban y volvían con la retahíla, mientras agarraban y jalonaban por las ropas a sus atónitos escuchas.

De un momento a otro, todos salieron a la calle en busca de la interminable fila de equinos. Los niños con sus adultos a cuestas: hombres, mujeres y ancianos. Los adultos, con sus reservas y una sonrisa de incredulidad. Antes de que cruzaran la avenida que daba a la escuela adaptada como campo de veterinaria, ya algunos comenzaron a percibir que sí era cierto lo que les habían dicho. El olor a caballo o a burro, si es que alguno hubiera podido diferenciarlos, anunciaba la cuadrúpeda presencia.

Doblando una esquina, la cuadrúpeda presencia era evidente: allí estaban los 112 caballos y algún burro, muy tranquilos todos, ignorantes, por supuesto, de lo que tendrían que padecer en cuestión de minutos. La escena podría haber salido de la tira cómica del Cabazorro o de cualquier otra. Un adolescente, Pablo Arrieta, se preguntó por qué no había casi caricaturas sobre caballos. Su hermana le respondió que los caballos eran demasiado serios como para volverlos tira cómica. Los dos sonrieron.

Entonces se sentaron al borde de un andén para observar y repasar a los 112 equinos que habrían de ser revisados y vacunados en cuestión de instantes. Por lo menos, eso fue lo que les dijeron. “Les van a hacer un tratamiento para los parásitos y a darles vitaminas”, fue la explicación de un zorrero muy distinguido que acudió a la cita médica de su “compañero y amigo” vestido de domingo. Sus palabras también eran de domingo. “Es que un domingo como hoy no se ve todos los días”, explicó luego.

Sobre las nueve y media de la mañana los caballos empezaron a ingresar a sus citas médicas. “Esta brigada de salud, que estará al alcance de la comunidad, pretende atender un amplio grupo de equinos a los que se les revisarán parámetros de condición corporal con base en las cinco libertades y se les realizará su respectiva desparasitación”, decían varios avisos pegados en postes de la luz y muros. La convocatoria se había iniciado un mes antes.

Incluso, algunos de los zorreros ya habían acudido a otra cita, el 18 de enero. En aquella ocasión, las filas equinas abarcaron tres cuadras de la zona de Monserrate y fueron atendidos 39 caballos. La jornada había sido promovida por la Secretaría de Salud del Distrito y contó con el apoyo de la estación de Carabineros y guías especializados de la Policía Metropolitana. Las drogas corrieron por cuenta de la Wspa (World Society for the Protection of Animals).

La fórmula se repitió para el 24 de febrero, con la diferencia de que el número de cuadrúpedos prácticamente se había triplicado. Pablo y Lucía sufrieron cuando se percataron de la crudeza de las jeringas. “Pero no hay de otra”, les dijeron los veterinarios. Después, con términos muy suaves, les explicaron que estas jornadas eran por el bien de los animalitos y que desde el 5 de marzo esos mismos animalitos tendrían una clínica con bajos costos a su servicio, “muy cerca de aquí”. Por un instante callaron. Se miraron. Luego, Lucía dijo algo así como que a ellos también los vacunaban, y aunque dolía, la cosa no era tan grave. Entonces volvieron a sonreír.

Unidades de salud

• La nueva Unidad Fija, que comenzó a funcionar el 5 de marzo, es un proyecto de la WSPA en conjunto con la Fundación El Refugio Animal. La iniciativa ha sido diseñada para brindar atención médica veterinaria a los equinos de trabajo que transitan por la calles de Bogotá.

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• La Unidad Fija estará funcionando en la localidad Sexta (Diagonal 49H No. 17-35 Sur) del barrio San Carlos de Bogotá y estará preparada para atender a cerca de 3.500 equinos que trabajan en las calles bogotanas, fundamentalmente  en Las Cruces, Bosa, Ciudad Bolívar y Paloquemao.

• El objetivo de la unidad es brindar una mejor calidad  de estos equinos.

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• El director de la Unidad será Luis Eduardo Sandoval, actual presidente de El Refugio Animal, y contará con el apoyo de un equipo de profesionales en medicina veterinaria.

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