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De historias y pesebres

Los habitantes de la vereda Fátima interpretan cada año la milenaria escena del nacimiento de Jesús.

23 de diciembre de 2009 - 03:29 p. m.
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Desde hace cuatro años, Mairon Fredy Méndez (16 años), Héctor Iván Moreno (17 ) y Juan Camilo Moreno (17) se visten de reyes magos, montan sus caballos y asumen su puesto en la representación del pesebre navideño que realizan los habitantes de la vereda Fátima.

Con animales de verdad (vacas, burros, chivos, caballos y hasta un perro dormido en el que se recuestan los más pequeños), vestidos de pies a cabeza, y un bebé de la comunidad que dormita tranquilamente en los brazos de María, los vecinos de la vereda son la atracción del tradicional concurso de pesebres del barrio Egipto, en el centro de la capital. Después de cuatro años de triunfos consecutivos, la organización les permitió participar, mas no concursar, según los integrantes del pesebre.

Representar el pesebre es un asunto serio. Más que una obligación navideña, es una tradición inviolable, un oficio respetable investido de una dignidad muy particular. Un policía bachiller se burla de uno de los reyes al compararlo con un mago de circo. “Respete, que yo soy Gaspar”, responde el otro.

Este año, además de presentarse en la vitrina del barrio Egipto, los vecinos de la vereda Fátima llegaron con sus animales y sus tocados al Archivo Distrital, en donde, por estos días, se hace una exposición dedicada a la historia del pesebre. El encargado de armar la muestra es el doctor Carlos Arturo Rodríguez, médico cirujano y quien se define como “pesebrista desde niño”.

Para la exposición, el experto elaboró una serie de escenas del pesebre de tamaño real en icopor. El trabajo muestra las verdaderas imágenes, desde el punto de vista histórico, de los acontecimientos que rodearon el nacimiento de Jesús.

Rodríguez es un aficionado a la historia bíblica, además de haber estudiado Teología Pastoral, por lo que defiende el verdadero significado y procedencia del pesebre. “La mención al pesebre aparece por primera vez en el evangelio de Lucas, en donde no se trataba de una cuna de madera adornada con paja, sino de una tina de piedra que tenía diferentes usos, como el de abrevadero, matadero o granero, entre otros”, afirma el doctor.

El mundo da vueltas, los tiempos cambian (como reza la canción) y las culturas y los idiomas se mezclan y se rehacen. La palabra original que denominaba al pesebre (bhedh, en sánscrito) se transformó a prae sepas en latín, pasó luego a ser presepio en lenguas romance y de ahí hasta llegar al término actual.

En el proceso de investigación para escribir el libro ¿Qué sabe sobre el pesebre?, Rodríguez adelantó una serie de encuestas entre los bogotanos de toda la ciudad y todos los estratos para averiguar qué significa el pesebre para los habitantes de la capital.

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“El 80% de los 650 encuestados reconoce el pesebre como un asunto vinculado a una fe específica y directamente relacionado con la novena de aguinaldos”, afirma Rodríguez, quien asegura que uno de los datos que más le llamaron la atención es la baja proporción de personas, en el mundo consumista de hoy, que relaciona esta tradición con un tema comercial.

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