Investigadores de la Sijin llegaron a una vivienda ubicada en el barrio Camilo Torres, donde encontraron tres bolsas de color negro en cuyo interior estaban escondidos varios artefactos cilíndricos rellenos de pentolita.
El exámen técnico por parte de personal de antiexplosivos permitió establecer que se trataba de 98 cilindros que contenían esta sustancia catalogada por los expertos un componente químico utilizado para la fabricación de explosivos con alto poder de destrucción.
La pentolita, que según las autoridades es ecuatoriana, fue puesta a disposición de la Unidad de Terrorismo de la Fiscalía.