Tras el terremoto del 10 de agosto, Bogotá activó un esquema especial de atención para las personas que hayan identificado grietas, fisuras u otros posibles daños en sus viviendas y tengan dudas sobre la seguridad de las edificaciones.
La Secretaría Distrital del Hábitat, el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER) y Camacol Bogotá y Cundinamarca trabajan de manera articulada para recibir las alertas ciudadanas, realizar una primera evaluación y, cuando sea necesario, enviar personal especializado a los inmuebles.
Aunque hasta el momento no se reportan colapsos en Bogotá, la recomendación de las autoridades es no ignorar señales que puedan indicar una posible afectación y acudir a los canales oficiales para determinar si existe algún riesgo.
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¿Cómo pedir una revisión de su vivienda?
Los ciudadanos que hayan encontrado posibles afectaciones pueden comunicarse con la línea de emergencias 123, donde ya está activo el programa de inspectores postsismo del IDIGER.
A partir del reporte, los equipos técnicos analizarán cada situación y determinarán si se requiere una visita al inmueble. Las evaluaciones estarán a cargo de expertos del IDIGER e ingenieros de Camacol, bajo coordinación del Instituto.
El propósito es establecer si las grietas, fisuras u otros daños observados representan una condición de riesgo para quienes habitan la vivienda y definir las recomendaciones que correspondan.
¿Cuándo debe reportar una grieta?
El IDIGER recomendó prestar especial atención a aberturas superiores a dos milímetros, principalmente cuando aparecen en fachadas o en elementos que hacen parte de la estructura principal de una edificación, como muros, columnas, vigas o entrepisos.
También deben generar alerta señales como pérdida de verticalidad o desprendimientos.
Sin embargo, no toda grieta significa que una vivienda esté en riesgo de colapso. Gonzalo Duque, ingeniero civil de la Universidad Nacional de Colombia, explicó a este diario que una de las claves está en diferenciar los daños en la mampostería de aquellos que comprometen la estructura principal.
“El problema no es que haya daños en la mampostería —sin desestimar el riesgo de que caiga alguna pared o techo—, sino que se presenten fallas en la estructura de la edificación”, señaló.
¿Qué hacer si el problema es de la construcción?
Además de la atención postsismo, la Secretaría Distrital del Hábitat informó que actualmente tramita 464 quejas ciudadanas por deficiencias constructivas.
Estas corresponden a reclamaciones de compradores frente a constructoras por posibles fallas en sus inmuebles y no significa que los 464 casos hayan sido provocados por el terremoto.
Para este tipo de situaciones, la Secretaría mantiene habilitado el correo ventanilladecorrespondencia@habitatbogota.gov.co, a través del cual los ciudadanos pueden presentar sus quejas.
¿Qué han encontrado las inspecciones en Bogotá?
Con corte a las 10:30 p. m. del lunes, el IDIGER había recibido 240 llamadas relacionadas con la verificación de inmuebles y atendido 150 casos, correspondientes a 4.796 unidades habitacionales en Suba, Usaquén, Kennedy y Chapinero.
Los reportes de novedades se concentraban en diez localidades: Usaquén, San Cristóbal, Tunjuelito, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá, Suba, Ciudad Bolívar y Sumapaz.
Hasta ese balance, el Instituto señaló que no había identificado afectaciones estructurales moderadas o severas que comprometieran la ocupación o habitabilidad de las edificaciones revisadas.
Una vivienda evacuada y una columna apuntalada
Las verificaciones sí han derivado en algunas medidas preventivas. En San Cristóbal, el IDIGER determinó la evacuación de una vivienda ocupada por tres adultos. Según la entidad, el inmueble había recibido visitas técnicas en 2023 y 2025, pero sus propietarios no habían atendido las recomendaciones impartidas.
En la calle 188, además, se realizó el apuntalamiento de una columna ubicada en el sótano del parqueadero de una unidad residencial. La intervención se adelantó con apoyo del equipo USAR Colombia debido a deficiencias constructivas previamente identificadas.
Mientras avanzan las evaluaciones, las autoridades mantienen el llamado a reportar cualquier daño que genere preocupación a través de la línea 123 y permitir que sean los equipos especializados quienes determinen si existe o no un riesgo para la edificación.
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