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Dudas detrás de la masacre en Fontibón

Mientras los familiares de las víctimas que trabajaban en el bar Oxígeno aseguran que sus parientes no tenían enemigos, las autoridades no descartan que se trate de un ajuste de cuentas. Continúa la investigación para dar con los responsables.

06 de marzo de 2017 - 10:40 p. m.
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Detrás de la masacre que ocurrió el fin de semana en un bar de Fontibón, donde amordazaron y apuñalaron a cuatro personas, surgen interrogantes que tendrán que resolver las autoridades en el transcurso de las indagaciones. Mientras los familiares insisten en que sus parientes no tenían enemigos, los investigadores no descartan hipótesis. De hecho, han considerado que pudo ser un ajuste de cuentas. (LEA: Hallaron cuatro muertos y un herido en un bar en Fontibón)

Las víctimas fueron identificadas como Franklin Caicedo, de 40 años; Gabriela Trujillo, de 37 (propietarios del bar Oxígeno); Dúber Elías Trujillo Olaya, de 18, mesero del lugar, y Luis Enrique Murray Córdoba, de 27, encargado de surtir el bar. Se indaga si, fuera de ser ultimados con arma blanca, también fueron golpeados antes de quitarles la vida. (LEA:Cifras de homicidios en Bogotá durante 2016)

De momento, detectives de la Sijín de la Policía revisan los videos de seguridad de las cámaras ubicadas sobre la carrera 100 con calle 25G, en la localidad de Fontibón; entrevistan a quienes serían los testigos y esperan encontrar nuevos indicios con base en los dictámenes forenses de Medicina Legal.

A María Gladys Murray –prima de Luis Enrique– le llama la atención que los homicidas “hayan desconectado las cámaras” del establecimiento y que les quitaron la vida precisamente a las personas que laboraban en la discoteca. A su juicio, eso evidenciaría que la conducta de los autores fue premeditada y que sabían de antemano quiénes se encargaban de limpiar y de cerrar el lugar en la madrugada del domingo. “Y, como nos dijeron, si los delincuentes se llevaron toda la plata, no entendemos cómo les quitaron la vida a ellos de la manera como lo hicieron”.

Por su parte, Virgelina Olaya –madre de Dúber Elías– se pregunta por qué asesinaron a su hijo. “Él era un muchacho trabajador que se preocupaba todo el tiempo por mi bienestar”. Así las cosas, desmiente tajantemente que Dúber tuviera enemigos o cuentas pendientes con alguna persona.

Víctimas en Bogotá

Los propietarios de Oxígeno, Franklin y Gabriela, les dieron la oportunidad a Dúber Elías y a Luis Enrique para que trabajaran a su lado. La pareja sabía que la vida de sus empleados, provenientes de lugares opuestos, no había sido sencilla.

El pasado de Dúber Elías, primo de Graciela, estuvo cargado de episodios violentos. Su madre, Virgelina Olaya, asegura que en 2001, cuando él apenas tenía dos años de edad, tuvieron que huir de La Unión Peneya (Caquetá), luego de que los grupos armados mataran a su padre y a su hermano de 16 años. “Tuve que cargar a Dúber en brazos y salir corriendo”, recuerda Virgelina. Ella también quiso hacer una nueva vida en Bogotá para darle un mejor futuro a su hijo, mientras trabajaba como empleada doméstica. En efecto, logró que él culminara su bachillerato y cursara parte de una carrera técnica. Posteriormente, Dúber empezó a trabajar como mesero para pagar sus gastos y atender a su mamá, quien padece cáncer de piel. Sin embargo, la muerte lo sorprendió el fin de semana en hechos que están por esclarecerse.

Luis Enrique, por su parte, era oriundo de Chocó y arribó a Bogotá hace una década, huyendo de los grupos armados ilegales. No sólo dos de sus tíos fueron asesinados, sino que fue desplazado en por lo menos tres ocasiones. “En ninguno de esos casos se ha hecho justicia”, dice Armando Murray, padre de Luis. Y como si la mala suerte fuera un escollo eterno, hace una semana Luis recibió una llamada que lo hizo viajar de un momento a otro a San José del Guaviare: su hermana había sido asesinada, al parecer, por su pareja. Luego de contarle a su familia lo que había pasado, Luis salió el sábado a trabajar a la discoteca. Esa fue la última vez que lo vieron con vida.

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En Bogotá no se registraba un hecho similar desde el 27 de octubre de 2016, cuando tres personas fueron asesinadas en una vivienda del barrio Quindío (San Cristóbal Sur), luego de haber sido amordazadas y golpeadas. Las autoridades le atribuyen este episodio a la banda conocida como los Profetas. Del reciente caso, poco se sabe.

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