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Dudas sobre el futuro de la Séptima

Por la liquidación del contrato del Transmilenio ligero por la vía el Distrito tendría que pagar, por incumplimiento, más de $16 mil millones a la empresa Promesa Sociedad Futura.

17 de agosto de 2011 - 08:14 a. m.
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Encontrar una solución a los problemas de movilidad de la emblemática carrera séptima no ha sido una tarea fácil. Tampoco, encontrar un sistema adecuado para articular esta arteria vial de la ciudad con el Sistema Integrado de Transporte. La idea inicial de construir un Transmilenio ligero, después de varios años de disputas, parece descartada. La propuesta presentada esta semana por el Distrito, que consiste en convertir la séptima en un corredor verde con carriles exclusivos para buses eléctricos de Transmilenio sin emisiones de gases, y que empezaría a construirse en el segundo semestre del próximo año, deja relegada la polémica obra.

Del proyecto, del que todavía no se conocen los estudios técnicos que confirmen su viabilidad ni el cronograma de su ejecución, se sabe que los diseños estarán a cargo de la Fundación Clinton y que costarán $600 mil millones, que serían pagados con el apoyo de la Presidencia. La idea es convertir a la séptima, desde la calle 34 hasta la 170, en una carrera amigable con el medio ambiente, con andenes, ciclorrutas, bicicletas eléctricas y espacios verdes. A través de este corredor verde, el presidente Juan Manuel Santos busca extender una política de movilidad similar en diferentes ciudades del país.
 
Hasta ahí, la iniciativa suena alentadora, más aún si se tiene en cuenta que eran pocos los partidarios del Transmilenio ligero por La Séptima debido a los errores detectados en el proceso de planificación. Sin embargo,  la nueva cara verde de la séptima deja varias preguntas en el aire que el Distrito tendrá que resolver antes de dar paso a la transformación.

Como lo advierte Angélica Lozano, vocera del movimiento Bogotá se Respeta, en primer lugar preocupa cuánto tendrá que pagarle la ciudad al contratista (Promesa Sociedad Futura) por el incumplimiento del contrato. Según una de las clausulas del convenio,  la indemnización superaría los $16 mil millones de pesos. Un costo bastante alto para la ciudad, sumado a los $10 mil millones gastados en los diseños originales diseño del proyecto durante la administración del exalcalde ‘Lucho’ Garzón. Según la Contraloría Distrital, el detrimento por la contratación de estos estudios para la ciudad, que luego fueron modificados, asciende a  $7.700 millones.
 
Lo cierto es que todavía no es claro el destino del contrato firmado por $84 mil millones para la construcción del llamado Transmilenio ligero. Aunque la alcaldesa encargada, Clara López, señaló que liquidará el proyecto de TM por la séptima, María del Pilar Bahamón, directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) dijo que todavía se están estudiando otras posibilidades, entre las que se considera la continuación o suspensión del contrato, antes de proceder a la liquidación.

Hasta la fecha se han ejecutado $6 mil millones en obras para habilitar desvíos por la avenida Circunvalar. Y aunque los trabajos debían empezar en diciembre de 2010, están suspendidos hasta el próximo 27 de septiembre por petición del presidente Santos. El contratista, por su parte, no hará ninguna declaración hasta que el Distrito no tome una decisión definitiva. De cancelarse el contrato, los trámites de liquidación podrían extenderse durante lo que queda del año,  sin contar con todos el procedimiento que acarrea un nuevo proyecto. Aunque la alcaldesa ponga la primera piedra para transformar a la séptima, todo indica que será el próximo alcalde de la ciudad quien decida el futuro de una de las vías más representativas para los bogotanos.

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