En las últimas semanas, las luces de alerta en la defensa de los más pequeños se han encendido en varias ocasiones. La participación de menores de edad en delitos y en tráfico de estupefacientes, notable en lugares como el Bronx en el centro de Bogotá y el caso de una niña de 11 años tratando de ingresar a la Cárcel de Bellavista en Medellín con 74 celulares y un arma de fuego son sólo algunos de los episodios de un capítulo en el que las mayores víctimas son los niños. El hecho más reciente se conoció el martes en la mañana. La muerte de Cindy Patricia Echávez Alba, una niña de dos años de edad, en su residencia en el Barrio Villa Cindy en la localidad de Suba, al parecer debido a un cuadro de desnutrición sin la atención debida de sus padres, abrió de nuevo la discusión.
Esta no es la primera vez que un niño muere por hambre. Sólo en 2009, la desnutrición cobró la vida de 20 menores de edad en el país y aunque en 2010 la cifra disminuyó y fueron cuatro los niños fallecidos, hoy sigue siendo todo un reto mantener vigentes los derechos de la niñez en Colombia.
Los padres de la menor llegaron a la ciudad hace dos semanas. Al parecer, las fuertes lluvias que cayeron sin tregua en El Banco, Magdalena, en los últimos meses, los obligaron a viajar con sus dos hijos hasta la capital. Desde entonces, residían en Villa Cindy con otras 15 personas en la misma vivienda, en condiciones de hacinamiento. Los nombres de Yenny Carolina Alba, de 18 años, y Eloy Echávez Vanegas, de 20 años, pasaron al escarnio público luego de que las autoridades se llevaran del interior de la precaria residencia el cuerpo sin vida de la pequeña.
De acuerdo con las cifras entregadas por el Instituto de Bienestar Familiar (ICBF), en 2010 se recibieron en Bogotá 4.895 denuncias por negligencia de personas allegadas a los menores. En total, durante ese año se registraron 10.197 acusaciones por maltrato psicológico, físico y en gestación.
El cuerpo de la pequeña permanece en Medicina Legal, en donde se busca determinar si la menor sufría una enfermedad terminal, como lo han indicado sus familiares. La pareja de padres investigados señaló a la Fiscalía que la niña era víctima de un maleficio y que en constantes ocasiones los médicos habían fracasado en su cura. Sin embargo, Elvira Forero, directora del ICBF, aclaró que la menor no tuvo una atención médica adecuada. Los vecinos del sector, que continúan indignados, aseguran que a la niña le faltaban los cuidados básicos y de acuerdo con el secretario de Salud del Distrito, Héctor Zambrano, el primer dictamen indica que efectivamente presentaba signos notables de desnutrición en el momento del levantamiento del cuerpo.
Sin determinarse aún el motivo de su fallecimiento, este hecho reafirma la difícil situación de los menores de edad en el país y el riesgo que representan para éstos situaciones como el desplazamiento forzado. Según funcionarios de la Secretaría de Integración Social, a diario llegan a Bogotá cerca de 60 familias desplazadas sin que se cuente con los recursos ni la infraestructura necesarios para atenderlas. El último invierno dejó por lo menos 320.000 desplazados que hoy buscan reubicarse en diferentes partes del país. Historias como la de Cindy Patricia amenazan con multiplicarse.