A menos de dos meses de que el Concejo de Bogotá cambie de presidente, Hipólito Moreno, cabeza actual, hace un balance de la labor del Cabildo durante el primer año de gobierno del alcalde Samuel Moreno Rojas.
Asegura que las relaciones entre la institución y la Alcaldía han sido difíciles y confiesa que en febrero, cuando fue elegido presidente la Administración se opuso a su nombramiento. Definió el 2008 como un año en el cual desde el Concejo de Bogotá se le dieron todas las herramientas administrativas al Alcalde, como la aprobación del Plan de Desarrollo y el Presupuesto, para comenzar a gerenciar la ciudad. Dijo que será en el 2009 cuando comenzará realmente el control político.
La seguridad y la movilidad fueron los temas del año y el debate más recordado por el concejal fue el de control político a la Secretaría de Gobierno. En total se aprobaron 55 proyectos de acuerdo, 33 de esos ya fueron firmados por el Alcalde y 22 están en espera de ser sancionados.
Durante la primera semana de febrero se decidirá la nueva junta directiva para el Cabildo. A raíz del acuerdo entre partidos para rotarse la presidencia, el próximo año le corresponde al Conservador. La coalición mayoritaria del Cabildo (de la cual están excluidos solo Cambio Radical y Mira) acordó que en 2008 el presidente debería ser del Partido de la U; en 2009, un conservador; en 2010, un concejal del Partido Liberal, y el ultimó, uno del Polo Democrático.
¿Qué hizo este año el Concejo de Bogotá por la ciudad?
Sacamos adelante el tema de las vigencias futuras para solucionar el problema de la malla vial. Hoy estamos trabajando en el proceso de elección de contratistas para seis zonas de la ciudad, por un valor cercano a los $800 mil millones. Lo segundo, es la optimización tributaria que estabiliza los impuestos y genera confianza en los inversionistas. El presupuesto de la ciudad, que quedó aprobado por $14,7 billones, es otro gran logro de este año, junto con la creación de la nueva EPS y la aprobación de los subsidios para los desplazados.
Para usted, ¿cuál es el tema del año?
La seguridad y la movilidad. Son dos grandes temas en el sentido en que se le están pidiendo mejores resultados a las autoridades locales, pero también a las nacionales. En cuanto a la seguridad, el gobierno se ha comprometido a presentar un cupo de endeudamiento de 50 millones de dólares para resolver estos problemas. Y en la movilidad el gran problema ha sido no poder definir qué va a pasar con la carrera séptima, las expectativas de la tercera fase de Transmilenio y el Metro.
¿Cuál es el debate que más recuerda?
Tal vez la sesión más recordada es el debate de control político que se le hizo a la secretaria de Gobierno, Clara López. Ese día ella prácticamente se levantó de la silla porque se sintió irrespetada por el Concejo. Personalmente, creo que ahí no había ningún irrespeto, sino palabras fuertes ante un problema tan importante para la ciudad como la seguridad.
¿Se podría decir que en el primer año de gobierno de Samuel Moreno el Concejo tumbó a sus funcionarios?
Sí. El Alcalde tenía una presión muy fuerte desde el Concejo frente a la labor que venía realizando el secretario de Movilidad, Luis Bernardo Villegas, quien terminó renunciando. Últimamente, la presión había sido contra el director del Instituto de Recreación y Deporte (IDRD), José Tapias, por los resultados de Bogotá en los Juegos Nacionales. Es más, el gobierno decidió retirar a Tapias antes del debate de control político.
¿Qué fue lo más difícil que le tocó enfrentar como presidente del Concejo de Bogotá?
Creería que la elección del Personero fue muy difícil, porque nosotros considerábamos que el Polo no debía tener un organismo de control de su mismo partido. Eso era como vigilarse a sí mismo. La elección de Francisco Rojas Birry fue el primer debate grande de la ciudad y en ese pulso el gobierno ganó la pelea.
¿Cómo han sido las relaciones entre el Concejo de Bogotá y la Alcaldía?
En general, en todo el año, las relaciones con la Administración han sido tensas, difíciles. Sin embargo, creo que el resultado al final de este año es bueno. Eso sí, los proyectos que se tramitaron no son el producto de una negociación política con el gobierno.
¿Cuáles son los temas que quedaron pendientes este año?
Personalmente, como presidente del Cabildo creo que en el sector de la educación quedaron muchos temas por discutir. En el Distrito se están utilizando los tableros de la ciudad para evangelizar políticamente a los estudiantes, cosa que me parece perniciosa y peligrosa para la sociedad. En la educación bogotana no se está garantizando la neutralidad ideológica. Por otra parte, está el tema de los subsidios de estratos 1,2 y 3. El Polo Democrático no ha sido capaz de bajar las tarifas de agua, alcantarillado y basuras en la ciudad. Y el tercer tema es que al gobierno le ha faltado definir una política clara antitrámites para que los inversionistas puedan hacer de forma fácil sus negocios.
¿Cómo es el ambiente político al interior del Concejo?
Nosotros armamos una coalición que es la que gobierna actualmente el Concejo, conformada por el Partido de la U, el Polo Democrático, el Partido Liberal, el Conservador y los sectores independientes. Esa coalición ha funcionado bien y le entregó todas las herramientas al Alcalde para poder gobernar.
¿Cuáles son los concejales más pelietas?
Hay concejales que nos viven llamando la atención, como por ejemplo Jorge Durán. Otro es Álvaro José Argote, que lo veo demasiado defensor del gobierno, a veces hasta exageradamente. Y bueno, Gilma Jiménez, que es una mujer apasionada y por supuesto una persona muy inteligente y capaz.
¿Cómo le ha ido a los concejales jóvenes?
Los nuevos tienen todavía tres años para mostrarse. Aún les falta un poquito más. Yo veo gente muy intencionada, muy buena.
¿Qué viene para el próximo año?
A partir del siguiente año comienza el control político. Este año lo que se hizo fue entregarle todas las armas al alcalde Samuel Moreno para gobernar, se aprobó el Plan de Desarrollo y el Presupuesto. Después comienza la ejecución y ahí es donde el gobierno y los funcionarios no se pueden equivocar.