Todavía no hay claridad al respecto, nada está dicho, y el asunto dependerá de las mayorías que se logren conformar en el Concejo.
Ayer, mientras se anunciaba que 112 nombres —incluyendo los del exmagistrado Iván Velásquez y Carlos Camargo, secretario de la Registraduría— engrosan la lista de candidatos a personero de Bogotá, en el Concejo continuaban las conversaciones para escoger, antes del 10 de febrero, al nuevo contralor de la ciudad.
La decisión estaría en manos de la bancada progresista del alcalde Gustavo Petro, si llega a feliz término su idea de tener una coalición de gobierno con los partidos Polo, Liberal y Verde. De lograrlo, quien reciba el guiño de los progresistas sería el nuevo contralor.
El apoyo podría recibirlo cualquiera de los tres ternados por los tribunales capitalinos. Sin embargo, la abogada Soraya Vargas Pulido es la candidata que menos resistencia genera entre los ocho concejales petristas. Excontralora delegada de la Contraloría General de la República, acaso sea la aspirante que cuenta con más experiencia en el control fiscal y varios concejales celebran que su nombre no esté ligado al de las estructuras del poder en Bogotá.
En el camino de Vargas se podría atravesar el también abogado liberal Diego Ardila Medina, quien por tercera vez es postulado al cargo de contralor distrital (la primera vez fue derrotado por Óscar González Arana y luego por Mario Solano Calderón). Ardila cuenta con amplia experiencia en el sector público, vinculado a los entes de control. En la Contraloría de Bogotá, por ejemplo, ocupó cargos como subdirector de jurisdicción coactiva, jefe de división de juicios fiscales y jefe auditor. El año pasado fue respaldado por la bancada del Polo.
Finalmente, el sincelejano Carlos José Bitar Casij tendría amplias simpatías entre varios concejales del Partido de la U. Abogado como sus compañeros de terna, de él se sabe que es un hijo querido de las casas políticas de los Guerra Tulena y de los Guerra de la Espriella, y que su incursión en la vida pública se inició en 1998 como candidato al Congreso por el Partido Liberal, respaldado por el exsenador Julio César Guerra Tulena. Hasta hace dos años trabajó con la entonces ministra de Comunicaciones, María del Rosario Guerra, como secretario general de ese despacho.
La carrera parece pareja y todo podría cambiar si los progresistas se apartan de la elección, como lo prometió el alcalde Gustavo Petro en su campaña.