¿Será posible darles los espacios a todas las compañías nacionales e internacionales que hoy se requieren, para dar una debida atención a sus usuarios cuando el espacio ya está determinado dentro del cascarón que se insiste antitécnicamente en remodelar?
¿Cuál es el mago que va a hacer de un chaleco un frac?
Ya se ha leído, visto y oído en todos los medios de comunicación, en la prensa escrita, hablada o televisada, que los servicios que ofrecerá El Dorado son insuficientes, y nos reiteraremos en el error de modificar lo inmodificable.
La miopía y la falta de grandeza de algunos funcionarios públicos están llevando al Gobierno a un desprestigio histórico cuando se mencione la ineficiencia de El Dorado, pues ellos serán olvidados e ignorados, quedando la responsabilidad sólo en cabeza de quien dirigía los destinos de la Nación.
Un simple dato nos lleva a concluir que lo que se pretende hacer es un error garrafal e imperdonable: el actual aeropuerto atiende 335 aterrizajes y 335 decolajes diariamente. En la actualidad, constantemente se originan colas interminables y para un viaje de 40 – 60 minutos hay que estar tres horas antes para poder ser atendido. Igualmente, al llegar a Bogotá pueden pasar fácilmente hasta dos horas antes de recibir el equipaje, por la acumulación de pasajeros a raíz de la falta de espacio para atenderlos oportunamente.
¿Cómo es posible que a los ojos de los usuarios nacionales y extranjeros, a los de la ingeniería moderna y el país mismo en general, se siga adelantando una solución errada técnica y estructuralmente como ésta concebida en la actualidad?
Veamos algunas consideraciones: el aeropuerto que se necesita debe proyectarse al futuro, previendo los avances de la aviación y el número transportable de cada nave. Cada línea, tanto nacional como extranjera, debe tener su módulo para ofrecer la debida atención a sus clientes, amén de una cómoda sala de espera.
Aún es tiempo de subsanar el error en que algunos funcionarios sin visión que pretenden hacer de un vejestorio inmueble un aeropuerto moderno. Lo que puede suceder es que Colombia sea sustituido por otros países que no gozan de nuestra localización para establecer un Puente Aéreo entre las Américas, Europa y el Oriente. No están lejos de nosotros los aeropuertos de Panamá, Venezuela, Perú y Chile, países que fácilmente reemplazarían a El Dorado.
Pensar en el futuro es la nueva metodología de los actuales gobernantes. Los presidentes se perpetúan en el recuerdo de sus gobernados por las obras que realizan y no por los remiendos que no evitaron.