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El reto de Mariella Barragán

Desde este lunes esta mujer, viuda del asesinado líder de la UP Bernardo Jaramillo, ocupará uno de los cargos más importantes de la administración de Samuel Moreno. El 90% de su carrera  la ha desarrollado en el sector público.

14 de febrero de 2009 - 01:00 a. m.
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Desde que abre la puerta de su despacho, despliega una gran sonrisa. Está bien arreglada, lo suficiente para saber que quería estar bien presentada, pero sin parecer exagerada. Muy moderna, como todo en su oficina en la dirección del Departamento Administrativo de Servicio Civil, Barragán viste un traje morado que hace juego con los pendientes en forma de flor y las iluminaciones entre rojas y violetas de su pelo. Su sonrisa y sus ademanes, naturales y desprevenidos, dan cuenta de sus raíces costeñas y de su espíritu jovial.

Mira su escritorio y señala como quien habla de una causa perdida: “Nunca logré tenerlo limpio”. Una botella de Coca Cola y papeles apilados hacen evidente que ha sido una semana de trabajo arduo. Entregar la dirección del Departamento Administrativo de Servicio Civil y recibir el legado de Mónica de Greiff al frente de la Secretaría de Desarrollo Económico del Distrito, uno de los cargos más importantes de la Administración Distrital, no es una tarea fácil. Y entre la ansiedad, el agradecimiento y la satisfacción que le produce el nuevo papel que se le ha encargado, Barragán hace un alto en su reunión de empalme para atender esta entrevista.

Tenerla enfrente significa hacer un salto instantáneo hasta 1990. Su testimonio sobre el asesinato de Bernardo Jaramillo, su compañero, quien fuera el candidato presidencial más joven que ha tenido Colombia, es el referente que cualquier interlocutor trata de buscar en su mirada. Y ahí está. No en forma de dolor sino de madurez, esa que dejan los acontecimientos, los gratos y los que no lo son tanto, después de que son procesados.

“Soy de las personas que creen que la felicidad existe, porque después de los malos momentos vienen los buenos, y en la vida hay compensaciones muy grandes. Parte de esa felicidad que hoy tengo es gracias a mis compañeros y mis amigos, quienes me apoyaron en épocas malas”. Hoy Barragán tiene una relación formal con Germán Ávila, miembro del Polo, no tuvo hijos, ama a los perros, se distrae leyendo historia y política, y escapándose al mar cada vez que puede. Sus amigos la reconocen como una persona buena y alegre.

Una de esas compañías constantes en la vida de Barragán ha sido Patricia Ariza, la directora de la Corporación Colombiana de Teatro, quien no duda en manifestar el aprecio y la admiración que siente por su amiga: “Ella es una persona con una gran capacidad, muy inteligente y muy sensible socialmente; condiciones muy importantes para el trabajo que hace”.

Ariza califica a Barragán como una mujer alegre en su círculo cercano, pero seria y cumplidora de sus responsabilidades en materia profesional. Por eso extraña las épocas en las que podía ver a su amiga con frecuencia, antes de que el trabajo con el Distrito comprometiera la mayor parte de su tiempo.

El concejal Fernando Rojas, quien conoce a Barragán como militante del Polo, asegura que a esta mujer le sobran méritos para haber sido designada en ese cargo, pues “además de ser estudiosa y juiciosa, está muy bien relacionada y es muy conocida en el mundo social y político”, lo que en el ejercicio de la Secretaría podría traducirse en beneficios para la ciudadanía. Carlos Lozano, director del semanario Voz, considera como un acierto del Alcalde el nombramiento de Barragán en la Secretaría de Desarrollo Económico, pues además de ser muy capaz y preparada “tiene un gran compromiso social, siempre ha propugnado por los cambios  democráticos”.

Por eso, cuando mira atrás y piensa en la experiencia laboral que más satisfacciones le ha proporcionado, recuerda su paso por la Red de Solidaridad Social, durante la administración de Ernesto Samper. “Uno se conecta, conoce y recorre. Ve las bellezas, pero también ve las realidades económicas, sociales y políticas de todos los colombianos y, sobre todo, las dificultades que hemos tenido en las últimas décadas”.

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Cuando piensa en el futuro, sólo piensa en lo inmediato: su reto en la Secretaría. Prefiere esperar el desarrollo de este capítulo de su historia, en el que priorizará los proyectos de Banca Capital, seguridad alimentaria y fortalecimiento de proyectos productivos. Quiere que la recuerden como un buen ser humano y una buena servidora pública, este último título que deberá seguir construyendo desde mañana cuando deje el piso noveno del Centro Administrativo del Distrito y se traslade al tercero”.

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