Ese fue el resultado de la más reciente encuesta que realiza anualmente la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) sobre la percepción que los usuarios del aeropuerto tienen de su servicio y que en esta oportunidad coincidió con la puesta en marcha de las obras de construcción del Nuevo Aeropuerto.
Desde el ingreso a la terminal internacional empiezan los problemas. Hay congestión de vehículos pesados en horas pico y al desorden se suma el tráfico proveniente del Puente Aéreo.
Alrededor del aeropuerto los visitantes se encuentran con varios servicios informales que contribuyen a empeorar la percepción de seguridad, según la encuesta. Maleteros sin contrato aliados con taxistas no autorizados, promotores de alojamiento y vendedores ambulantes forman parte del escenario.
Los aspectos mejor evaluados fueron señalización, pasillos, escaleras y corredores, puntos en los que se han hecho inversiones recientes.
Únicamente los funcionarios de la terminal dieron mejor calificación en la mayoría de los aspectos evaluados. El 80% de ellos aseguró estar satisfecho con el servicio en general.
Según dijo María Fernanda Campo, presidenta de la CCB, al presentar los resultados, “las cifras de la percepción de los usuarios y las recomendaciones ya se comunicaron a la concesión Opain para que tome las medidas necesarias justo ahora que se acerca la demolición del aeropuerto”.
Entre las sugerencias de la CCB está la coordinación entre las autoridades internas y externas para mejorar las condiciones de seguridad, aliarse con la Secretaría de Movilidad para optimizar la prestación del servicio de transporte público, además de diseñar una estrategia alternativa en la prestación de servicios como teléfonos y baños públicos, restaurantes y asistencia bancaria.