Así mismo, el impuesto de plusvalía sólo se cobrará al momento en que el contribuyente decide edificar, vender o transferir la propiedad. Además, la nueva reforma plantea que la delineación urbana de 2.6% se generará con la construcción de la obra frente al presupuesto de la misma, pero si la obra supera los costos, esa diferencia ascenderá al 3%.
"Para predios residenciales y no residenciales pertenecientes al estrato uno y con valor hasta de 32 millones de pesos, el impuesto predial no crecerá más del 8%. En cuanto al estrato dos con precios hasta de 135 salarios mínimos el gravamen no crecerá más de 10%", contempla la nueva reforma.
En cuanto a la plusvalía, quedan exentos del pago los inmuebles incursos en procesos de sucesión, liquidación conyugal, prescripción de dominio y los bienes ubicados en estratos 1 y 2 en zonas de renovación urbana.
Entre tanto, en el tema de la valorización, la nueva reforma contempla que a través de la fórmula de la liquidación se logre mitigar el impacto de este proceso para que el contribuyente pueda pagar durante los cuatro años siguientes porcentajes normales del incremento del impuesto.
Sin embargo, la Bancada de Mira, que no apoyó el proyecto de reforma tributaria en el Concejo criticó algunos de los puntos.
"La situación económica de la Ciudad y de la Nación, explica que los habitantes de Bogotá vienen obteniendo menos ingresos durante 2008 y, por ello, las mayores cargas tributarias se hacen mucho más lesivas. Si el proyecto 643 se convierte en Acuerdo, el ciudadano promedio deberá afrontar mayores tributos con menores ingresos", asegura un acta radicada por el movimiento ante el Concejo de Bogotá.
Otra de las razones expuestas por Mira, contempla las medidas aplicables a la actualización del avalúo catastral de los inmuebles "por lo que el aumento en el Impuesto será inminente y las minoraciones o instrumentos de mitigación del impacto resultarán precarias", aseguraron los concejales de esta bancada.