En el barrio Britalia, al suroccidente de Bogotá, la comunicad se levantó en contra de un presunto violador de menores de edad.
El pueblo reclamó por sus propias manos justicia y sacó de su vivienda al hombre. Él, de 71 años de edad, no pudo hacer nada y fue golpeado por la enardecida turba.
Lo que la gente no esperaba era que el hombre sufriera un infarto en medio de la golpiza.
Por eso, tuvo que ser llevado a un centro asistencial, en donde los galenos no lograron hacer nada por su vida. Pocas horas después del traslado falleció.
El debate dentro de la misma comunidad se abrió en torno a si el presunto violador murió por culpa de los golpes de los mismos pobladores de Britalia, que querían tomar venganza por supuesta agresión sexual a una pequeña; o si por el contrario, falleció producto de su avanzada edad.