La perforación de los 64 pozos podrían surtir 20 millones de litros de agua por segundo durante nueve meses. Un estudio hecho por el Acueducto determinó que si en la capital se presentara un fuerte movimiento telúrico, un 30% de la infraestructura de la ciudad podría sufrir daños severos afectando así el suministro de agua.
Los cerros orientales cuentan con una alta productividad del líquido que podría ser utilizado en caso de que un terremoto, incendio forestal o una gran sequía dañara la tubería matriz del acueducto.
Algunos de los pozos están ubicados en Suba, Usaquén, San Cristobal, Ciudad Bolívar y Usme. La construcción de redes y sistemas de bombeo costarían más de 120 mil millones de pesos y estarían terminados dentro de once años.
El estudio fue realizado también por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón y estuvo basado en el abastecimiento sostenible de agua potable para Bogotá y áreas circundantes con base en el manejo integral de los recursos hídricos. Durante dos años se analizaron los espacios topográficos y geofísicos, la calidad del agua y el impacto ambiental.