Sin lujos ni excentricidades y con lo necesario para descansar: así está hecho un hotel para abejas, ubicado en el Jardín Botánico de Bogotá. Este alojamiento surgió luego de que el Distrito pensara en “la preocupante reducción en las interacciones y en las poblaciones de los polinizadores alrededor del mundo”, según el jardín. A partir de eso se gestionó la iniciativa, que hoy es objeto de estudio de investigadores.