El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal cumple cuatro años y ahora asume dos nuevas responsabilidades: manejar la Casa Ecológica de los Animales y el Centro de Fauna y Flora. A la entidad llegó Nelson Javier Gómez, veterinario y máster en ciencias veterinarias, quien asegura que reforzará programas como el de adopción; el de Capturar, Esterilizar y Soltar (CES), así como el de anticrueldad. Espera ayudar en la creación de una entidad similar, pero regional, una de las promesas en el Plan de Desarrollo de Cundinamarca.
¿Cómo recibe el Instituto?
Con programas establecidos como el de urgencias veterinarias, el de esterilizaciones y la unidad de cuidado animal. Tenemos brigadas y trabajos con animales en habitabilidad de calle. Todos están andando, pero toca fortalecer algunos como el de adopciones.
Pero las adopciones han aumentado, ¿qué falta por trabajar?
Cambiar la dinámica. Atendemos al ciudadano, le hacemos una entrevista y luego, con la fotocopia de la cédula entra al programa de adopciones. Al final, se valora el animal y hay un estudio psicológico del adoptante. Lo que queremos ahora es ir a la casa, antes de entregar el perro, y ver si la gente tiene condiciones para tener mascota.
¿No se alargan los procesos para entregar una mascota en adopción?
Sí, pero nos aseguramos de que va a estar bien cuidado. Cuando un animal se da en adopción tiene tres meses para adaptarse y en ese tiempo puede destruir la casa, por eso la gente los está devolviendo a los ocho días. Hay que evitar eso.
El Instituto estaba haciendo censos de mascotas, ¿qué retoman ustedes?
Ellos hicieron un piloto para ver cuál técnica es la mejor para hacer un conteo. Ahora tendremos una doctora que hizo una maestría y un doctorado en Brasil, especialista en CES y poblaciones. Hará el censo real con base en lo que teníamos.
¿Qué harán con los perros de calle?
El grupo de CES hizo un mapeo de las colonias por barrio. Con esto los recogemos, los esterilizamos, los sacamos de la colonia, para recuperarlos y volverlos a reinsertar.
¿Y los perros ferales?
Son ferales porque nacieron en un humedal o porque los abandonaron allí. No es que sean bravos sino nerviosos, entonces no se sabe cuando van a morder. Con ellos tenemos un programa: los capturamos y esterilizamos, les damos una oportunidad, porque algunos se logran reinsertar y, si pasan esa prueba, los llevamos a adopciones. Unos salen adelante y otros los devolvemos a los humedales.
En el Concejo se radicó un proyecto para estandarizar el proceso de vacunación ¿Existen las condiciones?
La Secretaría de Salud hace las jornadas de vacunación, porque es una enfermedad endémica y toca vacunar cada año. A los animales que recibimos los vacunamos con la sextuple, que es contra la rabia, parvovirosis, parainfluencia, moquillo, hepatitis y leptospira, pero hacerlo con todos los animales de la ciudad sería difícil, por el costo.
¿Ayudarán a Cundinamarca en la creación de su instituto animal?
El gobernador quiere crearlo. Ofrecí ayuda desde acá con la política pública y así extrapolarla con ellos, a fin de obtener beneficios y recursos para cumplir la meta de ciudad región. Estamos en conversaciones para que en ocho meses el instituto departamental sea una realidad.
¿Habría uno en cada provincia?
La idea es que cada municipio tenga una oficina de protección animal. El alcalde tiene que invertir entre $10 y $100 millones para montar el programa, que incluye las esterilizaciones de los perros. Están haciendo el diagnóstico.
¿Cuál es el panorama en los pueblos?
Los perros sin dueño, porque no están esterilizados. También a los que les abren la puerta por la mañana y vuelven por la noche a comer. Eso hace que haya una proliferación grande. Además, vas caminando y ves muchos animales, porque en los municipios los perros son los que cuidan la finca. Falta esa cultura, pero hay animalistas y personas que le están metiendo la ficha para que eso cambie.
¿Qué llevan en el Plan de Desarrollo?
Vamos a recibir el Centro de Flora y Fauna Silvestre, que será el más tecnificado de Latinoamérica, y la Casa Ecológica de los Animales, que tiene dos etapas: la primera de animales domésticos, que nos entregarán para adecuar y poner en funcionamiento. La segunda es la clínica veterinaria de grandes animales, pero hay que ver qué capital podemos inyectar para que la próxima administración la termine.
¿Van a tener mayor presupuesto?
Estamos en esa negociación, pues nos recortaron 20 % del presupuesto. Dependiendo de eso veremos si podemos manejar el Centro de Fauna o toca tercerizarlo.
¿La Secretaría de Ambiente no les podría dar recursos?
Ellos pagan la parte de celaduría, la administración y todos lo de servicio, pero cuando nos los entreguen, tenemos que hacernos cargo de todo eso.
¿Qué otros proyectos necesitan inversión?
Por ahora nos toca el Centro de Fauna y proyectar en la Casa Ecológica, para ver qué hacer con los geriátricos, que son difíciles de dar en adopción. Pensamos en un centro de custodia, para que esos animales pasen sus últimos años en unas buenas condiciones de atención animal.
¿Involucrarán a los ambientalistas?
Son tres grupos diferentes. Hicimos una reunión con ellos en el Concejo y ahora la haremos por separado. Hay unos con gran trayectoria, a los que queremos vincular y ayudar con jornadas de adopción y esterilización, para que nos ayuden con cupos en hogares de paso.
¿Qué espera dejar en el Instituto?
Cada programa ha ido evolucionando, pero hay que robustecer más el escuadrón anticrueldad, volver a orientar las brigadas médicas, conseguir más carros para más animales y fortalecer el de CES. Además queremos poner un nuevo punto fijo de cuidado animal para los animales que lleguen.
¿Qué cambiarán de antricueldad?
Es donde se reciben mayor número de quejas y reclamos. Necesitamos fortalecer el equipo en todo. Además, queremos articular la oficina jurídica para que podamos decidir cuántos días se puede quedar acá un animal. Por ahora, quienes se encargan de eso son las inspecciones de policía, lo que termina demorando los procesos. Queremos desde acá poder vincular a los animales para agilizar su adopción.