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Hacia la inclusión

Oportunidades de acceso a la educación, inserción laboral y participación es espacios públicos y de entretenimiento, son los derechos que reclama la población discapacitada de la capital.

15 de noviembre de 2011 - 06:46 p. m.
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Ángel Bejarano, de 40 años, nació con una discapacidad llamada focomelia. Ángel Bejarano no tiene brazos. Siempre estuvo en un aula regular y se graduó como bachiller en un colegio de Fontibón. Antes de 1999 no conocía ningún proyecto para población discapacitada ni sabía exactamente a qué se refería este término. En esa época, trabajando con otros en su condición, creó un comité en su localidad. Ahora también hace parte de la Red de Control Social de la Política Pública de Discapacidad, de la Veeduría Distrital y fue uno de los asistentes al foro “Diversidad e Interculturalidad como Escenarios para la Inclusión y la Equiparación de Oportunidades de las Personas con Discapacidad”, organizado por la Secretaría de Integración Social.

Luego del seguimiento que hizo esta red a la política pública de discapacidad, el 25 de agosto de 2011, decidieron hacer un plantón frente al Palacio Liévano para reclamar la atención de la Alcaldesa (e), Clara López, por el incumplimiento en varios temas fundamentales para esta comunidad. Bejarano señala que los principales retrasos en el desarrollo de la política son el acceso al mercado laboral, la falta de garantías para la participación pública de esta población, la toma de medidas en materia de movilidad, el acceso a los medios de comunicación, entre otras. Desde ese día se crearon unas mesas de negociación, donde se trabajaron temas como el de la tarifa diferencial en el transporte público para las personas con discapacidad y la inclusión laboral.

Bejarano cuenta que su proceso laboral en el área de sistemas se ha desarrollado debido a la recomendación de personas que identifican su trabajo. Reconoce que para una persona con alguna discapacidad es complicado obtener un empleo simplemente con presentar su hoja de vida. Sandra Gachancipá, coordinadora de la Secretaría Técnica del Sistema Distrital de Discapacidad afirma que ésta y el acceso a la educación, son algunas de las principales problemáticas a las que les apunta este organismo. “Es claro que una persona que no puede educarse, difícilmente llega a un nivel diferente. Ahí radica la relación de este grupo poblacional -que constituye aproximadamente el 5% de la ciudad- con la pobreza”.

Por su parte, Adriana Carolina Pérez, asesora de la Dirección Poblacional de la Secretaría de Integración Social, resalta que frente a las políticas públicas con enfoque de derechos, “no se puede esperar que todo suceda de un momento a otro, sino que debe revisarse su progresividad”. Agrega que arcerca de la gran cantidad de retos que todavía tiene Bogotá respecto a esta población, se pueden destacar los procesos de movilización social que se fortalecieron en los últimos ocho años y que tuvieron mayor participación ciudadana. Pérez asegura que la administración ha trabajado en la articulación de políticas públicas de otras poblaciones y grupos como los afro, las mujeres, la comunidad LGBT, de manera que se desarrolle la interrelación de la ciudad.

Samuel Valencia es sordo ciego de 26 años y destaca que ahora en Bogotá hay mayor inclusión social. Pero aun así, hay otros lugares donde se ha avanzado mucho más rápido en este proceso como Chile y Estados Unidos. En esto desempeña un papel fundamental la sociedad que, como lo indica Valencia, en estos países tiene una mentalidad mucho más abierta frente a la participación e inserción de las personas con discapacidad. También es fundamental la labor de líderes como Samuel para avanzar en este tema. Personas como él y como Martha Torres, una de las líderes invidentes de los Consejos Locales de Discapacidad, trabajan para que llegue el día en que puedan ir a un partido de fútbol sin la necesidad de un palco especial para ellos, asistir a un concierto de Rock o viajar en avión de forma independiente sin exigencias como el acompañamiento de un guía.

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