Un hombre entró a un bar de Bogotá, pasadas las 8 de la noche, y pidió una copa de licor. Cuando el mesero le informó que ya no había servicio, el hombre sacó un arma y así exigió que le sirvieran el trago.
Otro mesero del establecimiento logró avisar a las autoridades, que después de unos minutos llegaron al lugar y a la fuerza le quitaron el arma.