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Impuestos ocultos detrás del Plan de Desarrollo

El Concejal Carlos Baena aseguró que aprobar el Plan de Desarrollo en este momento es darle el visto bueno a una reforma tributaria empaquetada con otro nombre.

21 de mayo de 2008 - 09:00 a. m.
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A finales del año pasado, el entonces candidato a la Alcaldía, Samuel Moreno, prometió la construcción de un metro para Bogotá. Ante los oídos incrédulos de generaciones enteras de bogotanos que crecieron bajo la sombra fantasmal de un sistema de transporte masivo de gran envergadura, Moreno aseguraba que al final de su mandato estaría en construcción, o al menos plenamente licitada, la primera línea del metro. El proyecto se convertía, una vez más, en un tema de discusión concreto, con cifras y metas proyectadas.

El candidato aseguraba que no crearía nuevos impuestos para emprender las obras que requería la ciudad y que buscaría el apoyo de la banca internacional para su gran proyecto, amparado en la buena situación financiera que le habían heredado las administraciones distritales pasadas. Moreno obtuvo la victoria. La pregunta era: ¿de dónde saldrán los recursos?

La respuesta, paradójicamente, provino de los impuestos. En efecto, dentro del Plan de Desarrollo no se contempla la creación de nuevos aranceles, sino del refuerzo y la modificación de los viejos. Por este concepto, la Secretaría de Hacienda espera encontrar 20 de los 38 billones de pesos que cuesta el Plan.

En 2008, el Distrito pretende recaudar 3 billones 786.447 millones de pesos por concepto de impuestos.

Para 2009, las proyecciones de la Secretaría apuntan a tener en las arcas de la ciudad 3 billones 917.012 millones de pesos. El impuesto que más crecerá en este período será el ICA (Impuesto al comercio y avisos). Lo mismo sucederá para 2010, cuando este gravamen le habrá aportado a la ciudad $432.732 millones más que en 2008. La fórmula para lograr este milagro económico es hacer que más ciudadanos paguen el tributo. De acuerdo con los cálculos de la propia Secretaría, unas 85.000 personas serían incluidas dentro del régimen simplificado. Esto, según Baena, es hacer que tenderos y comerciantes pequeños entren a contribuir por este concepto.

Por otro lado, el descuento del 50% que actualmente existe para los vehículos que se matriculan en Bogotá, o para aquellos que trasladan su matrícula a la ciudad, sería abolido para buscar dineros rápidos que permitan financiar el Plan de Desarrollo. La Secretaría de Hacienda estima que esta medida afectaría a 78.383 conductores. Según proyecciones de la entidad, la matrícula de vehículos en la ciudad pasará de más de 80 mil a 40 mil el próximo año.

De acuerdo con el concejal, en conjunto, los impuestos de la ciudad se incrementarían en aproximadamente un 53,62%.

En otras palabras, si un bogotano de estrato 5 paga $1.055.000 pesos en impuestos de rodamiento y predial, cuando se apruebe el Plan de Desarrollo, tendrá que darle a la ciudad $1.620.691. Es decir, $565.691 más.

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