La educación es el punto que más ocupa espacio en el plan de gobierno que Enrique Peñalosa presentó ante la Registraduría cuando inscribió su candidatura a la Alcaldía de Bogotá. Son 12 páginas en las que habla desde formación a primera infancia hasta becas para bachilleres que opten por una carrera como docentes, pasando por megacentros de recreación, arte y cultura. La encargada de concretar esas ideas será María Victoria Angulo, directora de la Fundación Empresarios por la Educación.
Este miércoles recibió el diagnóstico que elaboró el equipo de empalme delegado por Peñalosa. Reconoce los avances y, aunque todavía no detalla cifras, en esta entrevista cuenta a qué le quiere apuntar el próximo gobierno en un sector que ha doblado su presupuesto anual.
¿Qué diagnóstico tiene?
Debo reconocer los avances. Hay tasas de cobertura importantes, aunque hay que mapear y entender el devenir de cada localidad para generar estrategias y lograr que los chicos no solo accedan, sino que permanezcan. Las pruebas de Estado presentan avances en conocimiento de los chicos. Y el índice de calidad, en el que Bogotá ocupa el puesto 11, deja ver que hay que trabajar en varios frentes. En educación superior, el gran desafío es tener acuerdos de ciudad para pensar que si Bogotá hace una apuesta en distintos ejes de desarrollo (sociales, productivos y demás) estos deben estar concatenados con lo que el sistema de educación superior viene haciendo. En primera infancia se ha priorizado la atención de niños de tres a cinco años, y del trabajo en calidad hay que reconocer el programa 40 por 40, la formación posgradual de maestros y el acompañamiento a los procesos de las instituciones educativas.
¿Cuál será el proyecto bandera?
Garantizar que Bogotá sea una ciudad educadora, donde haya encuentros, mejore la cultura y la convivencia y donde los resultados sean mejores en aprendizaje. Habrá que consolidar una propuesta para la primera infancia: atender a los niños de cero a tres años y continuar con el modelo que atiende a los de tres a cinco. También debemos trabajar en equipo con toda la comunidad: reconocer el rol de directivos, docentes, padres de familia y sociedad civil. Otro eje pasa por mejorar los ambientes de aprendizaje.
Petro dobló el presupuesto para educación y lo dejó en $3 billones. ¿Ustedes necesitarán más?
Incrementar los recursos ha sido un esfuerzo importante. Para responder, debo conocer en detalle los focos y los resultados de esa inversión. La educación siempre necesitará más recursos, pero con sentido, que evidencien un impacto y que lleguen a los ejes que lo requieran.
¿Cuáles son los planes en infraestructura?
La ciudad ha avanzado y están en marcha colegios que se entregarán posteriormente. Esta administración revisa una apuesta para decir con datos certeros cuántos nuevos centros de atención infantil se pueden construir, cuántas aulas adicionales se requieren para garantizar la jornada única y cómo garantizar que espacios culturales, recreativos y de ciencia y tecnología se articulen a lo que hemos denominado nuevos ambientes de aprendizaje. Ahí cabe el proyecto de los megacentros.
¿Qué objetivos perseguirán con esos megacentros, que Peñalosa prometió en campaña?
Él quiere que sean puntos de encuentro para los ciudadanos en distintos lugares de la ciudad, que sirvan como espacios para el aprendizaje, el arte, la recreación y el deporte. Debemos hacer una propuesta concreta, pero es una muestra más de esa lectura de ciudad en la que se combinan escenarios que promuevan la cultura y conectan a la gente.
¿Qué hay que hacerle a 40×40 para volverla jornada completa real?
Es una muy buena iniciativa de la administración Petro que continuará. La idea es fortalecerla. Revisaremos el modelo, miraremos costos y cómo hacemos que estas horas adicionales de estudio (que son la esencia del programa) no sean más de lo mismo. La idea es ampliar su cobertura con la inspiración que tienen los programas de jornada única: que no sea más de lo mismo, espacios distintos de aprendizaje, acercamiento a la cultura, recreación y deporte. Que los chicos piensen que aprender es divertido y significativo.
¿Qué harán con el modelo de colegios en concesión ¿ampliarlo o mantenerlo como está (son 22 con 39.000 estudiantes?
Habrá que evaluarlos y mirar, pero la gran pregunta no es esa, sino cómo la administración garantizará una oferta de mucha calidad. No hay que dispersar la conversación porque la prioridad es fortalecer el sistema educativo público. En su momento se mirará qué actores se suman. La variable común debe ser calidad. Toda decisión que se tome debe ser muy respetuosa de las necesidades de cada localidad. Hay que revisar la capacidad instalada con la que cuentan actualmente las instituciones para saber qué se debe proponer. No puedo salir en este momento a hacer ninguna apuesta en ese tema.
¿Qué le queda de haber dirigido cinco años la fundación Empresarios por la Educación?
La organización está enfocada en fortalecer la educación pública. Lo que hace es, sin remplazar lo público, coadyuvar a que los recursos de responsabilidad social no tengan una inversión de filantropía tradicional, como quien dice: “yo le dono”, sino: “yo quiero hacer con usted lo mejor para que la educación redunde en los mejores resultados”. Trabajé con más de 2.000 rectores de instituciones públicas, acompañándolos en liderazgo, comunidades y ambientes de aprendizaje. En Colombia han crecido los aportes de responsabilidad social para educación, pero creo que es clave que se coordinen con lo público. Las que dan el norte son las secretarías de educación. Los que quieren colaborar tienen que leer los objetivos de la propuesta para definir cómo aportan.