Hacia las once de la mañana llegó el primer grupo de comerciantes al centro de la ciudad. Habían salido desde el Sanandresito de la carrera 38, a las ocho de la mañana, tomaron la calle 13, llegaron hasta la Caracas, subieron hasta la séptima y finalmente arribaron a la Plaza de Bolívar, como habían acordado el martes con la Alcaldía.
Nueve horas más tarde, la secretaria de Gobierno, Clara López Obregón, les informaba que algunos de los marchantes, delegados por ellos mismos, entrarían a hacer parte de las mesas de concertación que desde hace casi un mes adelanta el Distrito con miembros de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco. “Las protestas transcurrieron en absoluto orden, como estaba acordado, aunque al final, como suele suceder, unos infiltrados, cinco exactamente, fueron detenidos por protagonizar desórdenes, y serán judicializados por daño a bien ajeno”, dijo López Obregón.
“No al pico y placa todo el día. Sí al empleo”, era la consigna que los manifestantes gritaban una y otra vez, recordando que sus ventas se han disminuido en un 50 por ciento debido a la nueva norma. Vestían camisetas blancas con letras azules en las que se leían sus peticiones. Algunos cargaban banderas y pancartas con los nombres de sus negocios, otros, con megáfonos, invitaban a los ciudadanos a unirse a su protesta.
La marcha fue planeada días antes, liderada por los comerciantes de la carrera 38, debido a las consecuencias que trajo la modificación de la restricción en el uso de los vehículos en sus negocios. Entre los marchantes se encontraban miembros del gremio de los parqueaderos, plazas de mercado, almacenes de muebles y los comerciantes de los barrios Restrepo, Fontibón y la 10a.
“La idea con esta movilización es que el Alcalde se dé cuenta de que hay muchos sectores afectados y que se repiense la viabilidad de la medida. En el caso de Corabastos, por ejemplo, ellos denuncian que con el nuevo pico y placa han tenido que dejar de utilizar el 50% de los camiones con los que antes transportaban los alimentos. Y así hay muchos ejemplos”, dijo Albeiro Camacho, vicepresidente de la Federación de Sanandresitos de Colombia.
Los primeros disturbios se presentaron antes del medio día cuando un grupo de los comerciantes de Sanandresito decidió tomarse la Caracas con Avenida Jiménez, porque de esa forma llamaría la atención del gobierno distrital. Los bloqueos persistieron hasta entrada la tarde, ocasionando el cierre total de ocho estaciones de Transmilenio y la cancelación de algunas rutas alimentadoras, como medida para controlar el número de pasajeros dentro del sistema.
Según Transmilenio, los buses que se dirigían hacia al centro de la ciudad fueron devueltos y el sistema presentó colapsos en el sur debido al escape de una sustancia química en un local cerca al portal, que ocasionó su cierre. El caos fue tal, que ante los reclamos de los usuarios, en algunas estaciones se les devolvió el dinero de los pasajes a los ciudadanos.
Cuando la marcha llegó a la carrera 13, los comerciantes de la zona corrieron a cerrar sus negocios por miedo a que los manifestantes arremetieran contra sus locales. Un grupo de 500 personas bloqueó el paso vehicular en la Caracas con calle 13. Pese a los intentos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) por recuperar el orden, los manifestantes no acataron las indicaciones de la Policía. Según las autoridades, se encontraban en alto grado de alicoramiento. Después de algunos forcejeos entre las autoridades y los protestantes, los agentes comenzaron a lanzar gases lacrimógenos.
Al final de la tarde los marchantes, provenientes del monumento de Los Héroes, de Venecia, la Plaza España, la calle 72 y la Plaza de Banderas se reunieron con funcionarios de la Alcaldía, pero al término del encuentro manifestaron su insatisfacción con las medidas del Distrito y advirtieron que continuarán las marchas si no se levanta la medida.