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La renovación urbana comienza por el centro

Desde un complejo comercial en San Victorino hasta viviendas de estrato tres en las márgenes de la nueva Avenida Comuneros, la ciudad busca rescatar un sector en deterioro.

03 de abril de 2010 - 05:00 p. m.
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En los albores del siglo XIX, San Victorino era un nombre que apenas hacía referencia a una iglesia, una de tantas en una ciudad poblada primero con templos y después con casas. La cercanía del sector con la calle 13, el camino que en tiempos de la Colonia y el incipiente comienzo de la República conducía desde Bogotá hasta Honda, y de ahí al mundo, fue transformando el barrio poco a poco. El roce constante entre forasteros y vendedores de toda suerte de productos generó una dinámica comercial única y, lentamente, comenzó a darle a San Victorino su verdadera identidad, el sello que lo distinguiría en la capital y la región.

Los cálculos de hoy hablan de unos 3.000 comerciantes que, en un día de diciembre, por ejemplo, pueden llegar a generar más de $90 mil millones. A ciencia cierta, nadie sabe la cifra exacta del dinero que pasa por las manos de los empresarios de San Victorino. Lo que sí es claro es que sus productos son revendidos en toda la ciudad y en las poblaciones cercanas a ésta.

Algunos locales son estrechos corredores atiborrados de zapatos, medias, jeans, camisetas, bufandas, toallas, ollas, cacerolas, tapas para las ollas, chaquetas, gorras, sombreros, cinturones y, prácticamente, todo lo que necesita hilo y tela para hacerse. “San Victorino es el sector donde más se concentra la industria nacional de la confección. Para ellos es que construiremos el Centro Internacional de Comercio Mayorista”, dice Jorge Calle, director comercial de la empresa Urbe Capital, encargada del proyecto de renovación urbana que pretende construir ocho torres de hasta siete pisos de altura para albergar los negocios de un poco más de mil empresarios mayoristas que existen en este sector del centro de Bogotá.

“En San Victorino hay un volumen muy importante de negocios que pretendemos canalizar mediante la construcción de este complejo. La idea es que el Centro de Comercio sirva de vitrina internacional para que los empresarios logren afianzar sus lazos con el mercado internacional”, afirma Calle, quien asegura que los comerciantes del sector, la tercera o cuarta generación de los habitantes originales del barrio, son negociantes que hacen al año dos o tres visitas a China para comprar mercancía.

De las ocho torres, seis estarán destinadas a locales y bodegas. De estas seis, con sus más de mil espacios destinados a la venta, el 50% ya está comprado, en un 90% por los empresarios del sector, quienes tuvieron prelación en el proceso de venta. Las restantes dos torres, de siete pisos cada una, albergarán servicios empresariales (como oficinas de agencias de aduanas y los distintos gremios, entre otros) y el último edificio tendrá en su interior lo que Calle llama el club de negocios, en el que los comerciantes podrán sostener reuniones y conferencias con los compradores internacionales que ensancharán sus negocios.

La licitación para la construcción de las primeras cinco torres de locales (pues el lote de la sexta torre está siendo expropiado y el proceso legal demorará su edificación) se abrirá entre mayo y junio de este año y la primera piedra del proyecto debe ser puesta en el segundo semestre de 2010. La obra se demorará 18 meses, de acuerdo con Calle. Los diseños ya están hechos y los predios en los cuales se levantará el Centro de Comercio fueron comprados por el Distrito a través de la Empresa de Renovación Urbana (ERU), entidad adscrita a la Secretaría de Hábitat.

La ERU es la encargada de tres proyectos más de renovación urbana en el centro de la ciudad. Contenidas en un cuadrante que abarca desde la calle primera hasta la 45, entre la Avenida Circunvalar y la NQS (ver mapa), estas megaobras buscan darle un nuevo aire al centro de la capital, repoblándolo y haciendo de este emblemático sector un lugar atractivo para invertir en vivienda, negocios y turismo.

Los proyectos pretenden densificar el centro mediante la construcción de altos y modernos edificios en sectores que hoy en día presentan signos de abandono y deterioro. El Centro de Comercio de San Victorino es el más avanzado de los cuatro proyectos de renovación.

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Uno de los más ambiciosos de estos proyectos es la Estación Central, el corazón que bombeará articulados de Transmilenio por las troncales de la calle 26, la carrera décima y la Avenida Caracas. Si bien la estación como tal es una obra que no está a cargo de la ERU, sino de uno de los contratistas que adelantan los trabajos de la tercera fase de este sistema, encima de esta estructura se levantarán apartamentos y locales comerciales para aprovechar el flujo de pasajeros que pasarán a través de la Estación.

El contralor distrital, Miguel Ángel Moralesrussi, había criticado la demora para la adquisición de los 128 predios necesarios para edificar esta obra. La ERU aseguró que ya se están comenzando a comprar y a entregar los predios y que el retraso se debió al desembolso, en noviembre del año pasado por parte de Transmilenio, de los $30 mil millones sin los cuales no se podía adelantar esta operación.

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Las obras en lo que será el Centro Cultural Español, en la calle 19 con carrera tercera, deberán empezar, según la ERU, el segundo semestre de este año. El complejo, que está a cargo del gobierno de España (que podrá explotarlo durante los próximo 75 años), tendrá un costo de tres millones de euros y, junto a él, la ERU construirá viviendas. Esta parte del proyecto apenas está en el estudio financiero.

Por otra parte, paralelo a la construcción de la Avenida Comuneros (que será la continuación de la calle sexta entre la carrera octava y la Avenida Circunvalar), la ERU adelanta el diagnóstico social del sector para identificar con precisión quiénes son las personas que viven en este sector y cómo viven. El cuarto proyecto de renovación urbana se desarrollará, una vez terminada la avenida (cuyas obras, según el Instituto de Desarrollo urbano van en un 93% de ejecución), en las márgenes del corredor vial y constituirá la edificación de torres para vivienda estrato tres, además de la intervención del espacio público en un sector que, típicamente, ha sido catalogado como deprimido.

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