A finales de enero de este año, en el marco de la ceremonia de bienvenida a los primíparos de la Facultad de Ciencias de la Universidad Distrital, un estudiante encapuchado se me acercó y me pidió permiso para hacer una intervención después de que yo y el decano hiciéramos nuestra habitual intervención de principio de año. Estábamos en la plaza del bobo en la sede La Macarena.
El estudiante que se me había acercado estaba acompañado por otros nueve jóvenes; todos vestían de negro. En el pecho y la espalda se leían las siglas TNT. En ese momento yo no encontré ninguna razón para impedir que dieran su discurso. En Colombia todavía no existe una ley que prohiba que los estudiantes se encapuchen. Para mí es una forma de expresión y ellos están libres de escogerla.
Durante su intervención los jóvenes se refirieron a la situación actual de la universidad y al compromiso que necesita la institución pública. Hicieron mención a la situación política del país, hablaron de la corrupción y la parapolítica; pero en ningún momento hicieron referencia a las Farc o a la guerrilla. Incluso, hubo una parte del discurso en la que enfatizaron en el compromiso del compañero rector con la universidad. Hacían referencia a mí en términos del apoyo que le he brindado.
Para mí fue sorprendente ver cómo un grupo de muchachos encapuchados era tan respetuoso y tan comprometido con sus ideas. Lo que supe meses después fue que en los noticieros apareció un video en el que supuestamente yo estaba reunido con milicianos de las Farc. Me acusaron de ser subversivo. Decían que la universidad era un centro de inteligencia de la guerrilla.
En la Distrital aparentemente hay un grupo de estudiantes conformado por milicianos a los que yo no conozco. Lo que hicieron los noticieros fue mezclar los videos de las dos reuniones.
Creo que las capuchas son una forma de expresión legítima. Por lo menos los de esta universidad no están armados ni están causando desórdenes. Cubrirse el rostro es una forma de expresión que surge de las desconfianza hacia la fuerza pública y también es una forma de protesta. Mientras nada lo prohíba, lo que se debe hacer es crear las condiciones para que haya confianza mutua y que los muchachos voluntariamente dejen la capucha. Este mecanismo no es más que el efecto de la situación de nuestra sociedad. El que está encapuchado tiene tanta desconfianza como el que no.
Días después, cuando me citaron al Concejo de Bogotá para responder sobre las acusaciones que me hacían, los estudiantes organizaron, de manera autónoma, una asamblea en la sede de La Macarena. Ese día fue llamativa para mí su decisión de organizar una marcha hasta el Cabildo. Esa fue la prueba de que los muchachos sentían que había una intención casi malévola de parte de la senadora Gina Parody de estigmatizarlos y cuestionar la Universidad Distrital y en general la universidad pública.
Creo que no se puede condenar como terroristas a quienes estén en contra del régimen. Para que un país sea democrático hay que preservar la libertad de expresión.
No puedo afirmar que en la universidad exista un ambiente de terror, ni que haya caletas con armas o explosivos, eso les corresponde estudiarlo a las autoridades . Lo que percibo es que al Gobierno le molesta la universidad pública porque es más crítica.
En este momento mi gran preocupación es que no existan escenarios donde se pueda debatir y expresarse, porque eso nos hace libres y lo que la gente no ha entendido es que el problema de los encapuchados no es tan simple.
*Rector de la Universidad Distrital.
Las denuncias de Gina Parody
A principios de septiembre de este año, durante un debate de seguridad en el Congreso de la República, la senadora Gina Parody sorprendió a los asistentes con las imágenes de unos jóvenes que, con capuchas, cantaban temas alusivos a la revolución en las instalaciones de la Universidad Distrital.
En las imágenes se mostraba al rector de la institución, Carlos Ossa, mientras los encapuchados les daban la bienvenida a los estudiantes de primer semestre.
En esa ocasión, Parody dijo que le parecía alarmante que las autoridades permitieran que los estudiantes se presentaran con capucha.