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La victoria de la recuperación de Bogotá

Las propuestas de Enrique Peñalosa muestran convergencia entre los principales problemas de la ciudad.

29 de octubre de 2015 - 10:46 p. m.
El alcalde electo de Bogotá, Enrique Peñalosa.
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La victoria de Enrique Peñalosa refleja el sentir de los bogotanos. Avalar un programa centrado en la visión de una ciudad moderna, amable y con mayor calidad de vida, pesó más que el discurso gerencial de Rafael Pardo, el de apoyo al proceso de paz de Clara López o el basado en la seguridad de Francisco Santos. Un análisis de los programas de gobierno de los candidatos muestra el sello de cada uno. Entre los cuatro programas, el de Francisco Santos fue el más completo. Estaban sus propuestas con cifras detalladas de los problemas de la ciudad. En materia de seguridad, la poca articulación entre el Distrito y la Policía, la ausencia de estadísticas sobre la criminalidad y un precario sistema judicial fueron sus argumentos. Siguiendo la filosofía uribista, el programa resaltaba el mal rumbo de la ciudad en los últimos 12 años y anunciaba los principales retos de su gobierno: seguridad, movilidad, empleo, urbanismo, medio ambiente, protección social, lucha contra la corrupción y el regreso de la inversión extranjera. Santos insistió en la crítica contra la izquierda y la necesidad de hacer una apuesta política “sin populismos ni odio de clases”. Pero aun teniendo el programa más completo, no convenció a los bogotanos.

En el caso de Clara López su programa, más que el de cualquier otro candidato, se centró en la paz, el posconflicto y la implementación de los acuerdos de La Habana. Conceptos como el “espacio público y el bien público” o la “construcción social del territorio”, la “construcción de paz y reconciliación” fueron centrales en su propuesta. López aseguró que apoyaría la refrendación de los acuerdos, el desmantelamiento del paramilitarismo, e insistiría en una cultura de paz y de respeto a los derechos humanos. No dejó de lado el eje social tan claro en sus líneas políticas e insistió en profundizar la inclusión social de llegar a la Alcaldía. López defendió desde la primera línea del programa de gobierno, la transformación que ha tenido Bogotá como una de las “40 mayores metrópolis del mundo”, resaltó la importancia de la capital en la dinámica de la economía del país, detentando el 25% del PIB o asegurando que hoy la capital concentra el 52% de la inversión extranjera. López no escondió su rechazo a “las pretensiones privatistas” e insistió en el ascenso de los más desfavorecidos hacia la clase media y la lucha por los cambios sociales. Sin duda, la corrupción de los Moreno, el clima de tensión centrado en el carácter del alcalde Petro y la deficiente gestión de los últimos doce años golpearon las ideas progresistas de la candidata.

En el caso de Pardo, su programa reflejó el discurso de un político con fuertes tendencias gerenciales. Sus principales pilares fueron la igualdad a través del acceso a servicios básicos como salud, educación, erradicación de la miseria y mayores oportunidades para el empleo. Uno de sus lemas fue crear un gobierno al lado de la gente. El programa de Pardo, a diferencia de los demás, insistía en la creación de nuevas estrategias como el impulso al teletrabajo basado en un programa piloto del gobierno nacional, la creación de la Agencia Distrital de Proyectos Estratégicos de Inversión para gestionar con el alcalde los grandes problemas de la ciudad y el apoyo y las alianzas con el sector privado.

Los nuevos proyectos también incluían la creación de una Secretaría Distrital de Juventud con mayores recursos financieros y humanos o un centro de gestión de tráfico y movilidad para mejorar este aspecto ciudadano. En su programa se incluyen proyectos como el fortalecimiento de las tecnologías de la información y comunicación, la ampliación de un programa de bilingüismo o la creación de las aulas virtuales digitales para ampliar la cobertura educativa sin tener que invertir en infraestructura. A pesar de tener una apuesta gerencial para salvar la ciudad, su insistencia en no polarizar el debate, apoyando algunos programas de la izquierda, habría determinado la pérdida de la contienda.

Todos los candidatos se refirieron a los temas de movilidad, seguridad y bienestar. Peñalosa manejó un discurso directo y lejos del tradicional estilo político de un hombre de campaña. Asistió a pocos debates y sus mensajes se basaron en el concepto de calidad de vida de los ciudadanos. Los referentes más importantes en su programa fueron los ciudadanos, los peatones, los ciclistas, los jóvenes, los adultos y los niños. Si en Santos la principal crítica fue dirigida a la izquierda, en Peñalosa, el eje de su propuesta fue la recuperación de Bogotá. Los temas sobresalientes se refieren a la creación de una ciudad donde el eje sean la vida y el buen vivir. Ampliación de grandes parques, impulso a actividades deportivas, mejora de los andenes, ampliación de las ciclo rutas, recuperación del río Bogotá y la tradición de los barrios; creación de caminos ecológicos que permitan recorrer la ciudad, entre otros.

Propuso una Bogotá como referente internacional de desarrollo urbano. Peñalosa, al igual que Santos y Pardo, trabajará de la mano con el sector privado y el esquema de alianzas público-privadas. En el marco educativo, apuesta por convertir a Bogotá en una ciudadela universitaria y ampliar los cupos de la educación superior. Apunta a mejorar la seguridad con mayor prevención y mayor articulación con la justicia. En el marco de la movilidad, aseguró que su estrategia estará enmarcada en un transporte “más seguro, más rápido y más cómodo”. Si bien en sus entrevistas ha dejado ver múltiples inquietudes en relación con el metro, en particular por su costo, en el programa se afirma que éste será una realidad con la construcción de la primera línea. En Peñalosa el prefijo mega es una constante tanto para los megaproyectos como para los megacolegios.

El recorrido por los cuatro programas muestra una convergencia entre los principales problemas de la ciudad y las diferentes estrategias de los candidatos. Esta muestra programática deja un gran desafío al actual burgomaestre. Sin duda, las principales banderas de Santos, López y Pardo podrían enriquecer el programa “Recuperemos Bogotá”. La seguridad, el posconflicto y la buena gerencia serán parte de los principales desafíos del nuevo alcalde, más cercano a la tecnocracia que a la política.

*Profesora-Investigadora, Institut des Amériques.

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