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Las esculturas más feas de Bogotá

La belleza y la fealdad son relativas y, como señala Umberto Eco, dependen de una época, un contexto y hasta la organización política, económica y cultural. Este conteo es completamente subjetivo y fue escogido partiendo de dos factores: la falta de intervención de algunas de las obras que se encuentran en la ciudad y de lo confusa que pueda ser la lectura de su significado u homenaje. ¿Cuáles incluiría o sacaría?

18 de marzo de 2026 - 09:03 p. m.
Fuente de la juventud A las afueras del estadio El Campín hay una escultura dedicada a Juan Ponce de León, quien busco la fuente de la juventud en América en los tiempos de la Conquista. La obra fue hecha por el artista Guillermo Rodríguez Forero en 1988, pero no ha sido restaurada, por lo que no es claro lo que representa. Con la reforma del estadio se espera que sea trasladada a la esquina de la avenida NQS con calle 63.
Mauricio Alvarado Lozada
Escenario en construcción En medio de la glorieta donde finaliza la calle 19, en el centro de la ciudad, está una obra de Oswaldo Maciá, que ganó el Primer Concurso Internacional Museo a Cielo Abierto de la ciudad. Está conformada por cinco cubos y cinco conos construidos en acero en 2016, que funcionaban como megáfonos que emitían el sonido de 1.900 especies de aves del país, antes de las siete de la mañana y de la noche.
Mauricio Alvarado Lozada
Mujer con rueda y alas Sobre el espejo de agua que se encuentra sobre la carrera séptima con calle 72, en la entrada del edificio de la Bolsa de Valores de Bogotá, hay una escultura de Jim Amaral, hecha en 1996. Se trata de tres figuras femeninas sin rostros, con alas y ruedas que mezcla lo terrenal y divino, que busca representar la libertad y la búsqueda de identidad del ser humano.
Mauricio Alvarado Lozada
Las edades de Bogotá Esta obra del cubano Galaor Carbonell, inaugurada en 1988, suele ser incomprendida. Se trata de nueve figuras antropomorfas con cabezas, torso indefinido y sin extremedidas, cada una de las cuales representa 50 años de la historia de la ciudad. Además, hay un pedestal vacío junto a la mujer embarazada, que representaba los 50 años que le hacían falta a Bogotá para cumplir 500 años de fundación.
Mauricio Alvarado Lozada
Obra sin nombre A un costado de la carrera 19, en Usaquén, hay una obra del artista Raúl Álvarez, fundida en hierro oxidado, de más de 2,40 metros, que no se encuentra dentro del listado de patrimonio de la ciudad. Aunque en entrevistas dadas por el artista a medios mexicanos se encuentra una imagen en la que se evidencia que la escultura era roja, ahora está en el abandono detrás de una parada del SITP.
Mauricio Alvarado Lozada
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