Luego de que el Distrito anunció que seguirá adelante con el convenio que tiene con la ETB para la modernización de la línea 123, pese a las alertas de posibles irregularidades, y de que el presidente de la ETB, Saúl Kattán, anunció que la compañía se encuentra evaluando las tres propuestas de las firmas internacionales que pujan por venderle al Distrito la nueva plataforma tecnológica, se abre un nuevo episodio en este escándalo: tanto el Distrito y directivos de la ETB como los directivos del Fondo de Vigilancia se acusan mutuamente de querer direccionar la selección del contratista.
El presidente de la empresa de telecomunicaciones indicó que la próxima semana se conocerá el nombre de la firma ganadora. Cuando se cumpla este trámite, faltaría que el Fondo de Vigilancia le haga el traslado presupuestal para comenzar la modernización. Sin embargo, la selección de la firma internacional también está rodeada de dudas. Y todo se resume en un asunto: si el contratista seleccionado será norteamericano o europeo.
Frente al proceso de revisión de las propuestas que adelanta la ETB, la secretaria de Gobierno, Gloria Flórez, explicó el miércoles en el Concejo de la ciudad que antes de llegar a este paso y de hacer la invitación pública internacional se realizaron análisis y estudios de mercado. En medio de esos trámites, reconoció, se revisaron y ajustaron los pliegos, con la asesoría de expertos nacionales e internacionales. La idea, según ella, era evitar que el proceso estuviera direccionado y se contara con una mayor pluralidad de oferentes. “Tuvimos especial cuidado de que no solo se tuviera en cuenta la tecnología americana, sino también la europea y del resto del mundo. Esto, para que se presentaran varias ofertas”, explicó.
Y es justo ese detalle de haber modificado los anexos para permitir un mayor número de participantes, donde hoy se concentra el nuevo cruce de señalamientos entre el Distrito, con el apoyo de la ETB, y los funcionarios del Fondo de Vigilancia, que sacaron a la luz pública las supuestas irregularidades detrás del convenio para la modernización de la línea 123. Ambas partes se señalan de querer direccionar la selección de la empresa a la que le comprarán la nueva plataforma tecnológica.
Al parecer, el objetivo de tener más proponentes no se cumplió. Según el propio presidente de la ETB, Saul Kattán, a pesar de haber recibido en el estudio de mercado casi diez cotizaciones, al final sólo se presentaron tres propuestas. Lo que pudo establecer El Espectador es que dos de esas propuestas son la de la firma Estrategia y Defensa (en representación de la firma americana Tiburón) y la firma Ingeniería y Telemática G&C (en representación de la firma francesa Thales). Es alrededor de estas dos empresas que ha girado recientemente la controversia.
Según le contó el presidente de la ETB a este diario, desde que se firmó el convenio bajo la anterior gerencia del Fondo de Vigilancia, en cabeza de Máximo Noriega, se realizaron una serie de reuniones y el equipo técnico de la compañía de telecomunicaciones se dedicó a revisar cada uno de los documentos. “En varios encontramos que nos querían meter micos”, aseguró.
Pero al revisar en detalle los anexos técnicos elaborados por el Fondo de Vigilancia, para proceder a la realización del estudio de mercado, descubrieron que todo parecía ajustado para que el negocio se lo ganara la empresa norteamericana. Confirmando lo que dijo la secretaria de Gobierno, Kattán agregó: “Este es un negocio en el que hay muchos intereses. Sabiendo eso, encontramos que en los anexos se pedían exclusivamente unas certificaciones de EE.UU. y dejaban por fuera a otras empresas. Lo que hicimos fue ajustar y ampliar el espectro a otras zonas del mundo, para no excluir posibles proponentes de otros países”.
La interpretación que hace Jairo Osorio, jefe financiero del Fondo de Vigilancia, es otra. Y se remonta a la exigencia del Distrito de que la geolocalización fuera obligatoria, pero que para la ETB, en el documento que se envió a los posibles oferentes, quedó como si fuera algo opcional. “Cuando se suscribió el convenio, se incorporó un anexo técnico para una línea parecida al 911 de Estados Unidos. Sin embargo, el 12 de mayo se hizo una única modificación y se permitió que empresas con código europeo pudieran participar. Pero hay un caso particular. Al comparar el anexo técnico original y el que les envió la ETB a los posibles proponentes, se encuentran exigencias diferentes. Con esto, evidentemente la ETB desconoció la orden del alcalde”.
Según fuentes del Fondo, esos cambios tenían una razón: Thales, la otra empresa en disputa y que es la que supuestamente la ETB quieren que gane, tiene licencia europea y aparentemente no cuenta con un sistema de geolocalización. Algo que llamó la atención fue que de la única empresa que la ETB le pidió un concepto técnico a la interventoría, para saber si se ajustaba o no a los requerimientos, fue la francesa.
Ante el episodio de la geolocalización, Kattán explicó que han insistido en que se elimine esa exigencia, porque es algo que ya debe ser obligación de los operadores celulares y con eso la administración se ahorraría un dinero. “Eso es algo que no ha querido ver y creo que es algo lógico. Lo que tenemos que hacer es obligar a las empresas celulares a cumplir la ley en ese sentido de entregar los datos para la geolocalización”.
Tanto el Distrito y la ETB, como los exdirectivos del Fondo de Vigilancia, se siguen acusando. Por ahora, el debate crece y se espera el anuncio de la empresa de telecomunicaciones para conocer la firma internacional a la que le comprarán la nueva plataforma y realmente saber qué se piensa instalar. Todo esto avanzará, mientras los organismos de control siguen investigando.