Néstor Eugenio Ramírez, director del IDU, explica que, después de los escándalos por los líos en la construcción de la troncal de Transmilenio de la calle 26 (que a principios del año pasado obligaron a la cesión del contrato por parte del cuestionado Grupo Nule), la entidad ha mejorado sus procesos de planeación, así como endureció sus manuales de contratación e interventoría para, entre otras cosas, fortalecer los controles que se hacen al pago de anticipos; este punto fue uno de los más duros cuestionamientos que hace unas semanas la Contraloría General de la República le hizo al contrato de la citada troncal con los Nule.
Sin embargo, a pesar de las mejorías que, según Ramírez, ha habido en el desempeño de las obras, el paso deprimido de la calle 94 con carrera 9ª (en el norte de la ciudad) y la troncal de Transmilenio de la carrera séptima son trabajos que no verán la luz en este 2011.
¿Cómo será el último año de su gestión?
Es el de concluir y entregar todas las obras, repartidas en tres grandes grupos: fase III de Transmilenio, valorización y distritos de conservación de la malla vial. En el primer grupo se va a entregar todo, troncales de la calle 26 y la carrera 10ª, menos la de la carrera 7ª. De las 36 obras de valorización se van a entregar 35. Ya hemos finalizado 20 y quedan faltando 16, pero de éstas habrá una en la que, a pesar de que ya tenemos los diseños, no se ha empezado la construcción como tal, que es el paso deprimido de la calle 94 con carrera 9ª. Los distritos de conservación van hasta 2012 y son frentes de trabajo que sólo el año pasado intervino tres mil cuadras y tapó cerca de 14 mil huecos.
¿En medio de la tormenta política por las investigaciones del carrusel de la contratación su balance es positivo?
El año pasado todas las obras que tenían atrasos se recuperaron. Aún existen algunos inconvenientes en los distritos de conservación, especialmente en el suroriente, que estaba a cargo del Grupo Nule, en donde se ha demorado un poco la reactivación de los trabajos. Hemos entregado obras que llevaban atrasos grandes en años, como la vía al Llano, la ampliación de la Autopista Norte entre las calles 183 y 192, la Avenida Comuneros. Estos eran puntos problemáticos que ahora están en operación. El puente de la calle 100 con carrera 15 lleva un ritmo muy bueno. Está programado para entregarse el 1° de junio, pero es muy probable que entre en servicio antes.
¿El paso deprimido de la calle 94 con carrera 9ª se va a realizar?
Sí, pero no se entrega este año.
Al llegar al Instituto anunció una modernización de la entidad. ¿Qué se ha hecho al respecto?
Hemos cambiado el sistema de planeación de la entidad e hicimos dos cambios muy importantes. Uno, fortalecimos el manual de contratación para hacerlo mucho más estricto en temas como la imposibilidad de saber de antemano quién puede acceder a una obra: tenemos mecanismos de dobles balotas para la evaluación de la oferta económica de una licitación, por ejemplo. También logramos aprobar un nuevo manual de interventoría, en donde uno de los cambios fundamentales es el manejo de los anticipos para que no se pueda jugar con estos recursos; esto teniendo en cuenta lo que pasó con la gente del grupo cuatro de obras de la fase III sobre la calle 26. En este tema, logramos recuperar el anticipo de los dineros que le fue entregado al consorcio en el que participaban los señores Nule.
¿Cuáles fueron los errores del Instituto para que haya pasado lo que pasó en asuntos como la calle 26?
Yo no hablaría de errores. Cada gerencia trabaja de una manera diferente. Toca estar en las obras todos los días: es dirección en obra y no desde la oficina y esto implica conocer muy bien los trabajos y resolver muy rápido los problemas. Hoy tenemos una auditoría operativa que permanentemente está visitando los sitios de construcción. Esto nos permite conocer día a día cómo va todo, no porque alguien que está en el contrato, o el interventor, nos reporte, sino porque lo valida un experto nuestro.
¿Qué otras acciones se han tomado para blindar el Instituto?
Hubo un cambio muy fuerte en gran parte del personal, sobre todo en los directivos, del Instituto. Eso se hizo por orden expresa del Alcalde.
¿Cuándo podría reiniciarse el proceso de Transmilenio en la séptima?
Está sujeto a dos temas. Uno es aclarar con la Procuraduría que tenemos todos los elementos necesarios para asegurar que la obra se haga bien hecha. Ahora en enero hay pendientes varias reuniones con esta entidad para avanzar en ese proceso. Y lo segundo es tener los permisos del plan de manejo de tráfico, que es lo más complejo. Lo que se solicitó era que no comenzara la intervención hasta no adecuar los corredores que servirían de desvíos, como las carreras 5ª y 13 y la Avenida Circunvalar, en donde ya estamos trabajando.
¿Estas intervenciones son sólo reparcheos?
Principalmente sí, pero en la Circunvalar debemos adelantar unos trabajos de tratamiento de taludes y, cerca al Parque Nacional, tenemos que remediar unas fallas geológicas que han generado desniveles, lo que no quiere decir que vamos a solucionar completamente el problema porque esto requeriría una intervención de fondo.
¿Cuándo se acabarían estos trabajos?
Se demoran entre dos y tres meses, así que entre febrero y marzo deberían estar listas. La construcción de la troncal demora poco más de un año.
A pesar de los tropiezos, la administración le sigue apostando a Transmilenio por la séptima…
Sí porque, independientemente de la obra, este corredor vial es parte del diseño de toda la fase III de Transmilenio. La troncal de la séptima es la continuación de la carrera 10ª, que se requiere para satisfacer una demanda de pasajeros que va a existir sobre esta vía y que, según cálculos de Transmilenio y las secretarías de Movilidad y Planeación, alcanzaría para cubrir los usuarios hasta 2018. Esto nos permite que, en este tiempo, el metro esté construido.
¿Qué hay de las investigaciones que hay sobre el IDU?
Son bienvenidas. Lo mejor es aclarar todo lo que haya ocurrido en las instituciones, no solamente en el IDU. Nuestro trabajo es hacer bien lo que tenemos que hacer. Desde que yo llegué hemos contratado muy poco, casi todo ya estaba contratado.
¿Los contratos que usted encontró estaban bien hechos?
Fueron licitaciones públicas en donde se cumplieron todas las normas legales. Pero ahí están los órganos de control que están haciendo las investigaciones pertinentes.
La Contralora General anunció que le abrirá proceso sancionatorio por no entregar información a tiempo…
Esos son los trámites formales de todas las entidades. En el momento en que nos hacen un requerimiento hay otros 200 ó 300 al mismo tiempo. Gran parte del tiempo lo empleamos respondiendo a todo el mundo, no sólo a los entes de control, a quienes respetamos.