Mientras la administración de Gustavo Petro está empeñada en abrir la licitación para el contrato de TransMilenio por la avenida Boyacá antes de que acabe el año, hay quienes ven con preocupación que este proceso intente dejarse abierto a última hora y plantean dudas acerca de la financiación del proyecto.
Este diario conoció una carta en la que miembros del Ministerio de Transporte y del Departamento Nacional de Planeación, que representan a la Nación en la junta directiva de Transmilenio S.A., le señalaron sus inquietudes al Distrito frente al plan desde el 21 de septiembre pasado. La comunicación la hicieron luego de conocer las características de la opción elegida para comenzar con la obra: es decir, hacer una primera etapa sin grandes intervenciones de espacio público, por ejemplo, para reducir costos.
La idea era mejorar el proyecto antes de que comenzara el proceso contractual, pero el pre pliego de la licitación fue publicado el 15 de diciembre pasado y, al cierre de esta edición, la Nación no había recibido respuesta sobre sus observaciones, como lo confirmó a este diario Luis Felipe Lota, director de Transporte del Ministerio de Puertos y Transporte.
En la carta, los representantes de la Nación preguntan al Distrito cuáles fueron los criterios que lo llevaron a elegir esta alternativa más económica, más allá de las limitaciones en el presupuesto. Esto debido a que el plan original para la troncal completa por la Boyacá incluía 34,4 kilómetros de carril desde Yomasa hasta la calle 170 con 38 estaciones, y no 28 kilómetros y 21 estaciones, como está contemplado en los pre pliegos publicados por el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU).
Una de las preocupaciones más serias que plantea la Nación sobre el proyecto es acerca del tramo 3, que va de la calle 39 sur a la calle 12, donde está ubicado el gigantesco tubo de la red del Acueducto de Tibitoc, importante para la provisión de agua de los bogotanos. La comunicación resalta que no hay diseños detallados para el desvío de la tubería y que hacerlos demoraría dos años. Además, el costo de este procedimiento sería de $450 mil millones para 4,5kilómetros.
Frente a esto, el director del IDU, William Camargo, ha explicado que debido a que no es claro cuándo se hará el traslado del tubo, el Distrito planteó la opción de hacer un carril expreso en este tramo, sin hacer estaciones. Allí, el trayecto de la troncal se abriría hacia el separador lateral para luego regresar al eje central (como están todos los carriles de Transmilenio).
Sin embargo, la Nación insiste en su carta en que en este tramo hay una gran cantidad de población residente y bastante comercio, por lo que sería importante mejorar los diseños del proyecto para permitir “el ascenso y descenso de pasajeros en este tramo” pues puede traer “beneficios sociales que justifican la inversión adicional (de trasladar el tubo de Tibitoc”.
Algunos argumentos sobre este punto son por ejemplo, que el hecho de hacer un tramo de 4,5 kilómetros sin estaciones en este tramo no tiene precedentes en otros corredores de Transmilenio de la ciudad, lo que molestaría a los usuarios pues tendrán que gastar más tiempo haciendo transferencias en buses zonales del SITP o haciendo larguísimas caminatas. Además, los trasbordos desde buses alimentadores para llevar a los ciudadanos hasta ese sector congestionarían la zona, donde ya hay alto tráfico de transporte de carga.
Ante esta situación, la representante a la Cámara por Bogotá, Angélica Lozano, dice que estos pre pliegos tienen errores de diseño, la incertidumbre del tubo, no tienen espacio público necesario, y en estas condiciones “resulta obvio que el alcalde electo, Enrique Peñalosa, va a deshacer la licitación que se haga. Por responsabilidad, porque no resolvieron las inquietudes sensatas planteadas a tiempo por el Gobierno, lo sensato es desmontar los pre pliegos y la ley se lo permite al director del IDU. Si bien Petro es el alcalde hasta el 31 de diciembre de este año, el proceso no tiene el soporte para ser un plan bien hecho. Lo que no hizo en cuatro años, no lo debe hacer en la víspera de irse”.