Durante la audiencia en la que se escucharon las propuestas de la ciudadanía frente a la solicitud de realinderar, recategorizar y sustraer la reserva Van Der Hammen, hubo más intervenciones en contra que a favor del proceso que estudia la CAR. El evento se dio en medio de la presencia de indígenas del cabildo muisca de Suba, que exigen a la CAR que los haga parte del proceso, y de habitantes de la vereda Chorrillo, quienes están a favor de la intervención, dado que, según ellos, se mejorarían sus condiciones de habitabilidad.
Lea: Las voces a favor y en contra de intervenir la reserva Van der Hammen
La sesión, en la que hubo más de 50 intervenciones, giró principalmente alrededor de los estudios que soportan la solicitud del Distrito de sustracción, para poder construir y extender 12 vías clave para la ciudad. Por un lado, se cuestionó el impacto ecológico que podría generar la construcción en la reserva; por el otro, la capacidad para resarcir el daño ambiental y, por último, la necesidad de las vías que el Distrito pretende construir.
Lea también: Ellos decidirán la suerte de la Van der Hammen
Según Gerardo Ardila, representante de Sapiens Colombia, hay muchos vacíos “en los documentos que entregó el Distrito a la CAR, pues no especifican las fases y el cronograma de las obras. Tampoco se habla de cuáles serán las medidas de compensación ambiental, cuando, en el peor de los casos, se tendría que recompensar con cuatro veces el espacio intervenido”.
Por su parte, el ingeniero Andrés Ángel Huertas, quien aseguró que no hacía parte de ningún colectivo, señaló que los estudios del Distrito realmente son recopilaciones bibliográficas en las que se hacen apreciaciones. Además señaló que los suelos de la reserva son andinos, profundos y bien drenados, que cuentan con buenas condiciones agroecológicas y suelos saturados con agua, lo que desmentiría las recientes declaraciones del alcalde Peñalosa, con respecto a que en la reserva no hay agua.
Por su parte, María Mercedes Maldonado, en representación de la veeduría de la reserva, pidió a la CAR suspender el proceso de sustracción, al considerar que antes de adelantar este estudio se debía realinderar la Van der Hammen, ya que las proyecciones del Distrito son sobre la reserva que ellos plantean y no sobre la que existe actualmente.
La representante a la Cámara, Ángela María Robledo, también tuvo su espacio y lo aprovechó para denunciar que a las sesiones del consejo directivo de la CAR, en las que se discute el futuro de la reserva, sigue asistiendo Luis Alejandro Motta, quien está impedido, ya que su hijo trabaja en el Distrito. Además, que Carlos Costa, delegado del Ministerio de Ambiente ante el mismo consejo, debería declararse impedido, ya que fue asesor y coordinador de empalme en temas ambientales de la administración Peñalosa, y se ha pronunciado públicamente, en el Concejo de Bogotá y en la Junta de Acción Local de Suba, sobre la intervención de la Van der Hammen.
A favor
Las voces a favor llegaron de diferentes sectores. El primero en intervenir fue Juan Camilo González, gerente de Ciudad Norte, quien centró su discurso en la necesidad de propiciar la conservación apoyada en el desarrollo y la sostenibilidad, dada la baja oferta de suelo en la sabana de Bogotá y las proyecciones de crecimiento de la ciudad en los próximos 10 años. “Con un 95 % de probabilidad, la región necesitará 1,9 millones de viviendas. Dependiendo que ese crecimiento, sea más rápido o más despacio, lo debemos regular. No planearlo es lo peor que podemos hacer”, manifestó.
A González se sumaron algunos propietarios de predios en la reserva, como Carmen Iriarte, quienes aseguraron que en los últimos 18 años no se ha hecho nada por la zona de protección y, en cambio, sí se han generado graves afectaciones en lugares como el bosque de las Mercedes. “Pueden pasar 20 años más sin que se proponga una solución pertinente. Tenemos que darles la oportunidad a otras opciones para generar otras hectáreas donde proteger la reserva y así la ciudad pueda tener una apropiación del territorio”, indicó Iriarte.
Por su parte, el arquitecto Gustavo Perry, aclaró que los expertos dan recomendaciones y los entes públicos los acogen en un plano indicativo. Agregó que con el Ministerio de Ambiente realizó estudios en los que determinó las áreas de protección, pero dicho pronunciamiento no se tuvo en cuenta cuando se declaró la reserva, por lo que considera que la nueva realinderación contempla una Van der Hammen más completa. “La actual reserva no cuenta con conexiones. Tomaron cualquier polígono y no tuvieron en cuenta lo planteado por el Ministerio”.
Finalmente, Natalia Rodríguez, presidenta de la Junta de Acción Local de la vereda Chorrillos, llamó la atención a que su territorio ha sido ignorado y vulnerado por más de 25 años. Por esto pidió una pronta intervención y recalcó que el debate por la protección de la reserva se estaba convirtiendo en un debate de ideales políticos.
Si bien, casi todos los asistentes pudieron hablar, la duda generalizada es ¿qué hará la CAR con toda esta información? Por lo pronto, más allá de la división, todos reclaman algo particular: claridades sobre el proceso de estudio alrededor de la reserva Van der Hammen, antes de tomar una decisión.