Noches de angustia e incertidumbre son las que relata un habitante del barrio San Luis, ubicado en la vía a La Calera, quien pidió a este medio la reserva de su identidad. Asegura que, allí, las manifestaciones enmarcadas en el Paro Nacional presentaron casos de abuso policial, entre los cuales, uniformados que intimidaban con armas letales persiguieron a parte de los manifestantes hasta matorrales. Comenta que algunos pasaron la noche escondidos, con riesgo de hipotermia, ante el temor de ser asesinados.
“Díganle a mi mamá que si me matan fueron los de la fuerza pública y el Esmad”, dijo uno de los manifestantes en un mensaje de voz, mientras se escondía entre las plantas.
En el sector de San Luis, la jornada de manifestaciones inició en la mañana del 28 de abril, cuando tres jóvenes se plantaron con una bandera de Colombia. El resto de la comunidad planeaba sumarse a las movilizaciones convocadas en el centro de la ciudad, pero decidieron solidarizarse con ellos y se les sumaron.
Lea también: Claudia López pidió al Esmad suspender el uso de armas con balas de goma
“Empezó a llegar más y más gente. Fue en ese momento que tapamos la vía”, relata una habitante. Fue a los cinco minutos que llegó un considerable grupo del Esmad, pero la población se resistía a dar lugar a una confrontación violenta. “Nosotros no vamos a ser quienes los van a atacar”, les dijo uno de los jóvenes que lideraba la protesta.
“De un momento a otro el Esmad comenzó a empujarlos, y fue cuando arremetieron con todo, nos tocó salir a escondernos”, continúa su relato, al detallar que les lanzaron aturdidoras. Los uniformados querían que despejaran la vía, pero ellos persistían con el bloqueo, dando paso cada cinco minutos y permitiendo la circulación de carros de alimentos, ambulancias, personal de la salud, carros con animales, personas enfermas y hasta buses del SITP.
Más tarde se calentaron los ánimos y se registró una segunda arremetida. “Comenzaron a lanzar gases, golpearon a varias personas, las descalabraron. Muchos salieron heridos”, asegura. Esto provocó que muchos se retiraran de forma voluntaria.
En un boletín de derechos humanos y alerta temprana se reportó lo siguiente para ese día: “Entre los heridos se encuentra el comunicador popular Mauricio Mejía, quien, en su labor de registro, recibió una lesión en su ojo izquierdo”.
Le puede interesar: Paro Nacional en Bogotá: organizaciones han registrado más de 200 denuncias de presunto abuso policial
El 30 de abril, por las fuertes lluvias, apenas doce manifestantes estuvieron en el lugar, sin embargo llegaron unos 30 uniformados del Esmad. No hubo confrontaciones, pero permanecieron hasta la una de la mañana.
“Se denuncia que durante estos operativos la policía hizo revisión ilegal de los teléfonos celulares. Y que prácticas semejantes se han llevado a cabo en acciones de requisa dentro del barrio, con el fin de identificar quiénes de la comunidad vienen participando de las manifestaciones para ser detenidos”, se lee en el boletín del 30 de abril, en el que sí se registran confrontaciones violentas, abusos de fuerza y detenciones ilegales.
El primero de mayo volvió la multitudinaria manifestación, a lo que se sumaron las agresiones hacia el medio día. “La fuerza pública bajó y empezaron a forcejear con ellos. Los chicos resistieron más o menos hasta las seis de la tarde. A esa hora, que había disponibilidad, enviaron al Esmad. Se armó una batalla campal. El primer disparo lo tiraron prácticamente a la cabeza de una muchacha, el cual le pasó rozando y se la rompió. Los uniformados lastimaron a personas de la tercera edad. También hubo detenciones, por las lluvias no alcanzamos a grabar, pero los golpearon bastante”, comenta.
Ese día, aseguran, los del Esmad también lanzaron piedras a los jóvenes, quienes se protegían con unos escudos de plástico que habían fabricado, a la vez de que respondían a la agresión. La tensión llegó hasta un punto en el que comenzaron los primeros disparos. Los manifestantes se dispersaron y algunos se escondieron entre una quebrada.
Le sugerimos leer: ¡Recuerde! La Veeduría Distrital tiene un canal para denunciar abusos policiales
“Pero hasta allá los persiguieron, los seguían bombardeando. En el grupo de Whatsapp comenzaron a llegar mensajes: ‘auxilio porque nos están disparando. Llegó el Ejército’. Se les escuchaba el miedo y la impotencia, porque no podían salir. Algunos lograron escapar, otros pasaron allí la noche. Un señor me dijo que sentía que le estaba dando hipotermia”, relata.
“Esa noche se impidió el acceso a defensores de derechos humanos que han atendido las diferentes situaciones que se han presentado durante las jornadas de movilización en el marco del Paro nacional convocado desde el 28 de abril, la comunidad denunció que se presentaron múltiples disparos de arma de fuego, por parte de la fuerza pública, esa noche la situación fue desesperada para quienes se estaban manifestando, hasta el día de hoy declaran que persisten los actos intimidatorios de agentes de civil sin identificación, el registro fotográfico y amenazas de individualización por terrorismo”, muestra el boletín.
Al día siguiente los jóvenes citaron un desfile por todo el barrio, con pañuelos blancos. “Fue muy conmovedor porque se les notaba lo cansados que estaban, lo duro que les dieron, porque muchos salieron con muletas y golpeados”, asegura. El resto de la comunidad se les unió, ante la indignación de los abusos que, aseguran, habían presenciado.
Cuando se enteraron del retiro de la reforma tributaria, su forma de celebrar fue hacer una vaca para reponer los vidrios y demás afectaciones en el barrio por causa de la violencia. Pero la manifestación sigue, porque también piden una mejora en su calidad de vida, ya que, al ser un barrio informal, tienen un acueducto comunal, donde el agua llega sucia. “Nuestro barrio no está legalizado, pero paga impuestos y servicios, somos invisibles por estar mezclados con los estratos altos, pero necesitamos ser legalizados y tener un acueducto digno”, dicen.
El Espectador intentó hablar con la Policía Metropolitana de Bogotá sobre estas denuncias de abuso, pero no obtuvo respuesta.
Por su parte, el alcalde local de Chapinero, Óscar Yesid Ramos, asegura que tanto su despacho como la Personería de Bogotá tiene el conocimiento de dos denuncias verbales de abuso, pero invita a la población a oficializarlas de forma escrita, remitiéndolas a la alcaldía local o a la Secretaría Distrital de Gobierno, al correo denuncias.fuezapublica@gobierno.gov.co. También dice que en el recorrido que hizo en la noche donde se registraron las más fuertes confrontaciones, visitó el CAI Calera, donde encontró a tres personas detenidas.
La comunidad pide que se respete su derecho a la protesta y que cesen estos casos de abuso policial. Pues aseguran que la intimidación ha llegado a tal punto que temen por sus vidas.