¿Por qué usted apoya que se declare la caducidad del contrato de Transvial en las obras de la calle 26?
Yo no he dicho eso. Lo que he dicho es que la actuación del Alcalde ha sido responsable porque va a iniciar el proceso. Esto significa que va a estudiar todos los elementos jurídicos probatorios para que en cinco días vea si toma esta decisión o si ha habido otra fórmula de arreglo.
¿Qué piensa que podría pasar si se llegara a declarar la caducidad del contrato al Grupo Nule?
Lo que es claro es que si se decreta, este proceso en unos años sería muy oneroso para el Distrito. La caducidad es una medida extrema y para decretarla hay que estar seguros de que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) no esté involucrado en los retrasos de las obras. Hay que estar muy seguro de que todo está en orden para declarar la caducidad del contrato. La decisión que tome el Alcalde debe ser pensando en el interés colectivo. Es un tema sensible porque paralizaría toda la contratación que tiene el grupo Nule. También existen otras alternativas para que los bogotanos no sean los que terminen pagando, como la cesión del contrato, que está contemplada en la ley.
¿Qué opinión le merece la actuación del grupo Nule en todo este problema?
Lo que evidencia es que en este momento el conglomerado atraviesa por un tiempo de dificultades: se está muriendo un poco. Yo creo que es un grupo serio y que puede generar alternativas válidas para solucionar los problemas.
Los problemas que presenta el grupo Nule con sus múltiples contratos no nacieron ayer. ¿No debería haberse examinado mejor al contratista antes de firmar con él?
El contrato de la firma Nule es de 2007, lo que pasa es que fueron avanzando los retrasos y yo pienso que creyeron poder arreglarlo en mesa de trabajo. Ahora, en su momento se ha podido ser más rígido con este tema, pero es ahí donde hay que entrar a examinar con detalle.
¿Cuál es su opinión acerca del papel del IDU en todo el tema de la calle 26? Transvial lo acusa de diseños mal hechos, entregados a destiempo.
Aquí en principio ya están claramente determinados unos plazos que se han incumplido por parte del constructor, pero también hay que recordar que el Estado no es perfecto en la ejecución de sus obras.
¿Pero cómo considera la gestión de esa entidad?
Creo que el IDU ha ido cumpliendo con los grandes proyectos. Lo que sí amerita es una profunda revisión de las áreas de planeación, interventoría y control que permitan de manera preventiva detectar estos errores. También debe haber más participación ciudadana en todos estos procesos para ayudar a controlar problemas como los que estamos viendo hoy.
¿Qué información tiene su oficina acerca del desarrollo de las obras en la carrera décima?
Con la décima ha habido atrasos, que son propios del proceso constructivo, y que no impiden que sigan las obras, como pasó con la calle 26.
Con todos estos problemas, ¿qué podría pasar con la construcción de la troncal de la séptima? Hay quienes dicen que no hay diseños para esta vía.
Las obras de la séptima están ligadas al proceso de la tercera fase, es decir que para no cometer el mismo error deben contratarse diseño y construcción y así evitar los mismos problemas de la 26. Es por esta razón que, creemos, el proceso se está demorando. Ahora, no creo que habría mayores problemas en su construcción, pues los trabajos son de otra magnitud.
¿Por qué se firmó un convenio con la ETB para el recaudo del Sistema Integrado de Transporte?
Hasta donde sé, todavía no hay convenio, hay, en principio, la intención del gobierno distrital de hacerlo con la ETB, pero, como hasta ahora no están permitidos los convenios interadministrativos, no se puede firmar.