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Los dilemas de la chatarra

En 2003, el Distrito creó la figura de la chatarrización como parte integral del Plan Maestro de Movilidad para solucionar parte de los problemas de tránsito de la ciudad.

22 de mayo de 2008 - 03:05 p. m.
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El objetivo de fondo era reestructurar el transporte público de la capital, y así, acabar con la sobreoferta que se presenta en este tema. 

De acuerdo con la concejal Ángela Benedetti, la meta del plan de chatarrización era en 2003 reducir la sobreoferta en 8.001 vehículos. Sin embargo, a marzo de 2007 el número de buses de la ciudad aumentó en 9.635. Es decir, que el desfase es de, aproximadamente, 18 mil unidades.

 La razón se encuentra en algo llamado capacidad transportadora, que en pocas palabras es el número de buses límite que cada empresa puede tener para operar. El dilema reside en que la capacidad transportadora se mantuvo estable y en algunos casos aumentó por instrucciones de la anterior Secretaría de Transporte.

Por esto, cada vez que un bus es chatarrizado, en cumplimiento con la norma, un bus nuevo entra a reemplazar al vehículo desarticulado, puesto que la empresa sigue teniendo derecho a manejar el mismo número de buses. La Secretaría dijo que a partir de mañana publicará avisos de prensa con las tarifas que se ofrecerán por cada bus chatarrizado, con el ánimo de agilizar la gestión de todo el proceso y así comenzar a cumplir con las metas que fueron trazadas por administraciones anteriores.

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