Los índices de ruido en varios lugares de la capital sobrepasan los niveles permitidos por la ley. Así lo hizo saber un informe de la Secretaria Distrital de Ambiente (SDA), luego de terminar la semana de “Amor por Bogotá”, dedicada a concientizar a los ciudadanos sobre la importancia de bajarle al ruido.
El monitoreo se realizó con la ayuda de una unidad móvil y varios sonómetros en diferentes puntos de la ciudad. Ni los colegios se salvaron del exceso. El ipod de una alumna del colegio distrital Manuela Beltrán registró 98 decibeles (dB). “Con índices de 115 dB el oído humano entra en el umbral del dolor. Más de 140 dB ocasionan la pérdida auditiva”, dijo Luis Eduardo Gaitán, coordinador del grupo de ruido de la SDA, quien visitó varias instituciones educativas para llevar el mensaje de que el volumen excesivo en mp3, ipod y celulares puede generar a futuro problemas de audición.
Por otro lado, los sonómetros marcaron 85 dB el viernes pasado en la mañana en la terminal de transportes de El Salitre, convirtiendo este sitio en el más ruidoso registrado en el marco de la semana “Amor por Bogotá”. Según las autoridades ambientales, en esta zona los niveles no deben sobrepasar los 65 dB.
“Con esta campaña queremos que los conductores de flotas tomen conciencia ciudadana y no instalen elementos que incrementen el ruido, como sirenas y bocinas”, comentó Juan Antonio Nieto Escalante, secretario distrital de Ambiente.
Cerca del aeropuerto Eldorado el ruido de los aviones también fue alarmante. A pesar de ser considerada como una zona residencial donde sólo se permiten 65 dB, en sus cercanías los niveles se elevaron a 85 dB. Si se omiten los registros de las aeronaves, los índices sólo bajan hasta 67 dB.
Los sectores comerciales de Galerías, Venecia y la Zona Rosa sobrepasan los 70 dB permitidos por la ley. Las paradas de semáforos más bulliciosas fueron las de la carrera 30 con calle 8A sur (Puente Aranda), y la carrera 7ª con calle 45, que registraron entre 75 y 78 dB, cuando lo permitido es 70 y 65 dB, respectivamente.
Ante este hecho Nieto Escalante dijo que “más que sanciones y control ambiental, la solución al problema del ruido está en la cultura ciudadana”.